jueves, 9 de noviembre de 2017

HONG KONG CINEMA (Cinema of vengance, 1994)


Interesante documental filmado en los años noventa por Toby Russell que analiza la industria del cine de Hong Kong desde prácticamente sus inicios, haciendo hincapié en los éxitos de personalidades como Bruce Lee, Run Run Shaw, Jackie Chan o John Woo. Para tal fin, el realizador llena el metraje con segmentos de películas conocidas -ahí están “El camino del dragón” o “El mono borracho en el ojo del tigre”-, apoyándose además en entrevistas exclusivas con Jimmy Wang Yu, Don “The Dragon” Wilson o Sophia Crawford entre muchos otros. Y aunque visto hoy pueda parecer que no aporte nada nuevo -más bien al contrario, pues por ejemplo aparece una conversación con Bruce Li que ha podido apreciarse en otros documentales de Russell-, cierto es que un proyecto de estas características tenía mucho sentido en el momento de su estreno por diferentes razones, pues por un lado coincide con el boom del cine HK de finales del siglo XX, y por otro habría que recordar que por aquellas fechas internet no funcionaba como hoy la conocemos, así que tener acceso a determinado material audiovisual era complicado, y encontrarse con una recopilación de los momentos estrella de las figuras más importantes del mercado asiático era un regalo para el aficionado al género wuxia y a las películas encuadradas en el movimiento del heroic bloodsheed.

Aunque tampoco sería justo ver la cinta como un mero compendio de imágenes y declaraciones inocuas. Ni mucho menos. A lo largo de metraje podemos deleitarnos con atractivas escenas realizadas “detrás de las cámaras” pertenecientes a producciones de Wong Jing o el citado John Woo; de igual modo también son atrayentes las declaraciones de invitados como Ti Lung, que da una charla sobre cine taiwanés, o el productor Menahem Golan, contestando a un cuestionario sobre su etapa en el cine-ninja. Con una estructura más cercana al reportaje que al documental propiamente dicho, “Hong Kong Cinema” es, a fin de cuentas, un encantador largometraje con el que el aficionado se lo pasará en grande, al mismo tiempo que un excelente primer acercamiento a una cinematografía tan atractiva como es la hongkonesa.

Nota 6/10   

lunes, 23 de octubre de 2017

SITGES 2017. Películas vistas por los responsables de Dim Mak Cinema.


Un año más, el equipo de Dim Mak Cinema pasó unos días en el marco del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya-SITGES con el objetivo de disfrutar un poco de su extensa programación. En el siguiente texto ofrecemos un repaso con todo lo que pudimos contemplar:

Dhogs” (Andrés Goteira, 2017). Sección Oficial. El debut en la gran pantalla del cineasta gallego Andrés Goteira es un atrevido proyecto con un inicio desconcertante que hace imposible adivinar el camino por el que realmente circula la película. Pero una vez aceptado el juego, la cinta te atrapa cual montaña rusa, sorprendiendo cada minuto que pasa, desembocado en una espiral de violencia con un marcado mensaje que mejor no desvelar. Magnífica en definitiva, una de las sorpresas más agradecidas de 2017. Javier Pueyo.



Los Come-Gusanos” (Herb Robins, 1977). Sección Brigadoon. Con el fin de rendir homenaje al cineasta Ted V. Mikels, fallecido el pasado 2016, la sección Brigadoon programó un par de títulos de su singular filmografía. “Los Come-Gusanos” fue uno de ellos, un sucio y divertido pasatiempo gore en el que Mikels ejerció de productor. Su título ya aventura el argumento: un granjero loco obliga a sus vecinos californianos a ingerir gusanos, sufriendo después unas extrañas transformaciones en sus cuerpos. La diversión está asegurada, al igual que el mal rollo, por supuesto. Javier Pueyo.

El espectro de Justine” (Jordi Gigó, 1986). Sección Brigadoon. Dentro del ciclo de películas interpretadas por Tony Isbert -Premio Nosferatu 2017-, Sitges proyectó uno de los títulos más escondidos de nuestra cinematografía, hallado hace pocos años gracias a una de sus actrices protagonistas. En él se planta un ejercicio metacinematográfico en el que un equipo de rodaje se embarca en la filmación de un largometraje basado en las historias del Marques de Sade; el terror comienza en el momento en que una de las actrices es atacada por extrañas presencias. Correcto y eficaz, un filme de género puro con algunos problemas en su concepción, pero que resulta agradable de ver. Javier Pueyo.


La villana” (Jung Byung-Gil, 2017). Sección Oficial. El trailer y las primeras criticas prometían un filme espectacular y frenético en la linea de “John Wick” o “The raid”. Pero tras su excelente primera secuencia, “La villana” se apaga quedándose a medio gas en un melodrama sensiblero cuyo guion esconde una historia mil veces vista ya (“Nikita”, “Black Cat”...). Mal narrada y con un extraño empleo de los flash-backs, cierto es que a lo largo del metraje se presentan buenas escenas de acción y artes marciales, pero no justifican en absoluto las más de dos horas de duración del filme. Muy decepcionante. Javier Pueyo.


Video Bizarro Local 63” (Dolores Montaño y Mariano Juárez, 2016). Sección Brigadoon. Excelente cortometraje documental de nacionalidad argentina que relata los últimos días de existencia del videoclub Mondo Macabro, recinto especializado en el género fantástico y de terror. Poseedor de una realización sencilla y directa, sus directores no esconden su sentimiento de nostalgia y respeto, capaz de contagiar a todos sus espectadores. Javier Pueyo.



Rebobinando: la edad de oro de los videoclubs” (José Fernández Riveiro, 2017). Sección Brigadoon. Interesante documental que explica la entrada de los videoclubs en nuestras vidas. Apoyándose en los testimonios de Jesús Palacios, Ricard Reguant, Antonio Mayans, Víctor Olid, Lone Fleming, Jenny Llada o Luigi Cozzi entre muchos otros, se nos narran aventuras y curiosidades de una época muy significativa e importante, imprescindible para entender el cine actual. En este sentido, no faltan las alusiones al cine de artes marciales, al slasher o a las comedias de Mariano Ozores. En cuanto a su acabado formal, la cinta muestra un montaje eficiente que permite seguir la historia a la perfección sin aburrir en ningún momento, aunque en ocasiones Fernández Riveiro peque de introducir en su película anécdotas que no vienen al caso -cierta historia relacionada con el rodaje de “El día de la Bestia”, por ejemplo”-. Con todo, un reportaje satisfactorio y recomendable que conectará con todos aquellos que quieran acercarse un poco más a la cultura del VHS. Javier Pueyo.

Bloodlands” (Steven Kastrissios, 2016). Sección Brigadoon. Albania aporta con “Bloodlands” un producto de carácter independiente que parte de una interesante premisa basada en explotar el folclore fantástico de su región, pero que desgraciadamente se pierde en un enfoque demasiado interesado en cumplir los estereotipos del género no aprovechando el potencial de crudeza y texturado de las latitudes de las que proviene, convirtiendo la parte final del film en un desfile de acción festivo-sangriento habitual en las fan movies de los últimos tiempos. Ed Chigliak.

Maligno” (Paco Bardales y Martín Casapia Casanova, 2016). Sección Brigadoon. Desde Perú nos llegaba esta pequeña obra que pretende reflejarse en las llamadas J-Horror Movies pero sin olvidar sus raíces andinas, creando una adecuada amalgama que se traduce en una sobria película de terror, perfecta para disfrutar en comunidad. Muy entretenida. Javier Pueyo.



November” (Rainer Sarnet, 2017). Sección Oficial Fantàstic Discovery. Imágenes poderosas y una atmósfera inquietante son algunas de las armas que emplea Sarntet para construir esta pesadilla filmada en un hermoso blanco y negro. Un cuento terrorífico lleno de extrañas criaturas y demonios capaz de atravesar nuestras mentes con imágenes difíciles de olvidar. Un tanto pretenciosa, puede ser, pero no se le pueden negar las virtudes a esta cinta que gracias a los festivales ya ha recorrido medio mundo desde su estreno a principios de este año. Javier Pueyo.

Arder” (David González Rudiez, 2017). Sección Noves Visions Plus. “Esta película no tienen sonido. Tampoco acompañamiento musical. Transcurre en estricto silencio”. Con este rótulo arrancaba la propuesta kamikaze, más bien experimental, de González Rudiez, en la que un vagabundo lleno de culpa y dolor recorre las calles de Madrid; un demonio penetra en su camino. Un filme mágico y cautivador, no apto para todos los públicos, claro está, cuya carrera comercial será, cuanto menos, compleja. Javier Pueyo.



Death Duel” (Yuen Chor, 1977). Sitges Clàssics. Cualquier ocasión es buena para disfrutar de un clásico de la Shaw Brothers en pantalla grande. El cine Prado ofreció esa oportunidad proyectando este sobresaliente drama de acción lleno de venganzas y traiciones. Tung-Shing Yee nos regala uno de sus mejores papeles escoltado por un reparto de infarto: Ti Lung, David Chiang, Lo Lieh... Javier Pueyo.

Diesel” (Juls Gars, 2017). Sección Brigadoon – Maratón Imagen Death. Simpático cortometraje ambientado en una carretera desértica en el que un pequeño malentendido desencadena todo tipo de situaciones violentas. Rodado de un modo correcto, se detectan buenas intenciones en su realizador, por lo que no sorprendería encontrar otros favorables trabajos en una futura filmografía. Javier Pueyo.



Bonus:

Dos documentales estrenados en el marco de Sitges en la sección Panorama Documenta conocieron un estreno simultaneo en la plataforma de Filmin, estando así a disposición de todo aquel espectador que pretenda alquilarlos. Por un lado “World of Darknees” (de Kevin Lee y Giles Alderson), un estudio sobre los juegos de rol en los años 90 y su influencia en la cultura actual; haciendo hincapié en el conocido “Vampiro: La Mascarada” se realiza un ameno informe, atrayente sin duda. La otra película es muy superior, no obstante: “Drácula-Barcelona”, de Carles Prats, sublime análisis del movimiento audiovisual catalán de principios de los setenta desde el prisma de dos largometrajes muy concretos, “El Conde Drácula” de Jesús Franco y “Vampir Cuadecuc” de Pere Portabella. Imprescindible. Javier Pueyo.



miércoles, 27 de septiembre de 2017

¡DIM MAK ENTREVISTA A JOSÉ FERNÁNDEZ RIVEIRO!


Seguimos con la tónica del año pasado: en unos días arrancará una nueva edición del Festival de Cine Fantástico de Sitges -que este año celebra su 50º aniversario- y para calentar motores entrevistamos a algunos de los cineastas con película en la programación. Hoy le toca el turno a José Fernández Riveiro, autor de “Rebobinando: La edad de oro de los videoclubs” un documental que podrá verse en la sección Brigadoon del afamado certamen.


-¿Cómo nace “Rebobinando: La edad de oro de los videoclubs”? ¿Qué causas te llevaron a la realización de este documental?

Crecí entre películas VHS porque mis padres trabajaban vendiéndolas, por eso desde que tengo uso de razón recuerdo estar todo el día poniendo cintas y viendo absolutamente de todo. Desde el "Alien" de Ridley Scott hasta las joyas de la Filmark.. Así que me apetecía hacer un pequeño homenaje a los videoclubs , y recordar todo lo que nos han dado a muchos amantes del cine

-Imagino que perteneces a esa generación de cinéfilos que creció alquilando películas en los videoclubs. ¿Cuáles eran tus géneros favoritos? ¿Tenías alguna cinta predilecta?

Era un ritual muy especial. La sensación que te invadía cuando llegaba el fin de semana para ir con tu familia al videoclub y escoger películas creo que solo la pueden conocer aquellos que la vivieron. Porque llegabas allí y la oferta era tan grande que tirabas a por todo. Aunque a veces las carátulas te engañasen vilmente y te llevases unos chascos enormes . Pero era parte del encanto del videoclub, en cierto modo te dejabas engañar , así que por entonces no tenía un genero favorito. Veía muchísimo terror, pero también muchas de las llamadas ¨españoladas¨. De hecho es muy posible que "El liguero mágico" de Mariano Ozores sea la película que más veces he visto en mi vida. Estoy seguro de haberla visto más de cien veces. 

-En la actualidad hay mucha gente que colecciona cintas de VHS, rescatando títulos antiguos difíciles de encontrar. ¿Qué te parece dicho fenómeno?

Como con casi todo lo relacionado con la nostalgia y el coleccionismo creo que a pesar de perder parte de su esencia a la hora de meterse el dinero de por medio, resulta esencial para sacar a la luz algunos títulos prácticamente perdidos. Yo mismo empecé de niño una colección que sigo aumentando poco a poco, aunque me cueste de vez en cuando alguna riña en casa. Porque aunque muchas películas se hayan reeditado en DVD o incluso estén disponibles en Internet, la sensación de verla en su formato original y tenerla físicamente, con su carátula y en muchos casos hasta la alarma del videoclub...es otra cosa.



-En tu documental aparecen entrevistados nombres imprescindibles como Manuel Zarzo, Luigi Cozzi, Andrés Pajares, Lone Fleming, Antonio Mayans, José Lifante, Jenny Llada o el periodista Jesús Palacios. Imagino que debió ser complicado reunirlos a todos...

Eso es sin duda algo que habitualmente la mayor parte de la gente no tiene en cuenta, pero al mismo tiempo es lo más extenuante de la preproducción. En el caso de "Rebobinando" he tenido la gran suerte de poder contactar con un montón de gente tan implicada como importante en el mundo del cine y he conocido a auténticos ídolos de mi infancia. No obstante conseguir y coordinar un numero tan grande de personas, requirió meses de quebraderos de cabeza, aunque por suerte finalmente todo saliese estupendamente. La pena es que por problemas de tiempo, algunos nombres importantes por desgracia se quedaron finalmente fuera, a pesar de la gran disposición que mostraban, pero me han permitido establecer una relación cordial con ellos, lo que también me satisface enormemente.


-¿Hubo alguien a quién quisieses entrevistar pero que por alguna razón no fuese posible?

Bueno, hubo un poco de todo . Siempre he querido entrevistar a Lloyd Kaufman de la Troma, pero finalmente no hubo manera de arreglarlo. También Fred Williamson , un importantísimo nombre de las blaxploitations se quedó a las puertas de la entrevista, porque a pesar de ser una estrella en aquel género , parece ser que no está del todo orgulloso de ello. Alvaro Vitali fue posiblemente el caso más frustrante por los problemas de comunicación que tuvimos. Pero de la gente que se quedó fuera no porque no quisiesen y sin lugar a dudas podían haber aportado cosas muy interesantes están Miguel Rellán, Javier Fesser y Nacho Vigalondo entre otros.

-Y esto me lleva a otra pregunta, ¿cuánto tiempo te ha llevado realizar el documental?

Diez meses aproximadamente; la preproducción se inició en noviembre de 2016 y el montaje definitivo tuvo lugar en agosto de este mismo año. No obstante estoy convencido de que todavía no se ha terminado del todo...



 -”Rebobinando” se estrenará en el Festival de Sitges 2017 el 12 de octubre a las 11:00 en la sala Brigadoon. ¿Qué ha supuesto para ti que el festival incluyera tu película en su programación?

Como podrás imaginar ha supuesto una alegría inmensa. Me hace muchísima ilusión poder participar en un festival como el de Sitges. Rodeado de todos los grandes que asistirán este año y de un público tan ilusionado como el que acude allí. Además será la primera vez que vaya, por lo que será doblemente especial.

-¿Y qué encontrará el público que decida entrar en la sala para ver el documental?

Se encontrará con 66 minutos de amor al cine, plagados de anécdotas y curiosidades muy divertidas , que estoy seguro harán que aquellos que conocieron los videoclubs, logren recordar hasta el olor de aquellos lugares. Y que aquellos que por edad no vivieron aquella época se interesen aún más por aquella peculiar manera de hacer y distribuir cine.

-Y después de la proyección en Sitges, ¿qué vida le espera a “Rebobinando”?

De momento se está presentando a algunos festivales de cine y ya se ha confirmado su participación en alguno más en los próximos meses. También se está preparando una especie de documental complementario con todo lo que por diversas razones no pudo entrar en el montaje final y que creo tiene muchísimo interés. De hecho no descarto un nuevo documental alrededor de éste, pero como decía Conan... ¨Esa es otra historia¨.


-¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?

Sí, ya estoy organizando las ideas de un nuevo documental y de un par de cortometrajes, así que de momento estoy atareado para rato.

-Muchas gracias José, si quieres añadir algo más...


Pues simplemente darte las gracias por el interés mostrado por este documental que si bien no tiene el acabado de una producción de la BBC, tiene un mensaje que la gente agradece del mismo modo. Ha sido un verdadero placer. ¡Nos vemos en los cines!

Trailer:  https://www.youtube.com/watch?v=r3Espt58M0s&feature=youtu.be

miércoles, 6 de septiembre de 2017

NOTICIAS: Se publica el libro “Bruceploitation: los clones de Bruce Lee” de Iván E. Fernández Fojón.


La editorial Applehead Team ha hecho público su catálogo de novedades para esta nueva temporada; uno de sus títulos ha llamado llamado poderosamente la atención a todos los fans del cine de artes marciales: “Bruceploitation: los clones de Bruce Lee”. Escrito por el especialista en el género Iván E. Fernández Fojón (colaborador en diferentes medios como “Dragonz” o “Acción Cine-Vídeo”), el libro profundiza en el fenómeno bruceploitation realizando un repaso por las trayectorias de nombres como Bruce Li, Bruce Le o Dragon Lee. Sin duda interesante, la editorial ha incluido este ejemplar dentro de su colección “La generación del videoclub”.


Por otro lado, Applehead Team ha anunciado además el lanzamiento de otros ejemplares tales como “Goma-2: El cine explosivo de José Antonio de la Loma” de Javier Ikaz, o “Al caer la noche: terror catódico americano 1970-1981” de Tonio L. Alarcón.    

viernes, 1 de septiembre de 2017

UN DRAGÓN EN LAS CALLES (The Process, 1998)


Tras despuntar en títulos como “El guerrero rojo”, “Las tortugas Ninja II” o la serie “Sidekicks”, Ernie Reyes Jr. encadenó una serie de títulos que pudieron dar a entender que se convertiría en toda una estrella de las artes marciales. Y aunque sí es cierto que en su curriculum figura el haber trabajado junto a figuras como Spielberg o Jackie Chan, a día de hoy su estrella se encuentra algo apagada, lo que no significa que no pueda mantenerse en determinados mercados, ofreciendo divertidas cintas de acción.

Pero a mediados de los 90, como decíamos, Reyes se encontraba en uno de los mejores momentos de su carrera, realizando diferentes papeles en series de éxito, como “Kung Fu: la leyenda continúa”, o películas que combinaban el humor con la acción marcial, caso de “Surf Ninjas”. Así pues, Reyes se animó a probar suerte tras las cámaras -ya había sido coproductor de “Surf Ninjas”- escribiendo y dirigiendo “Un dragón en las calles”, película de bajo presupuesto que, contra todo pronóstico, no se trató de un filme confeccionado para su propio lucimiento. Aquí el protagonista es Shishir Inocalla, actor y stunt-man de origen filipino que da vida a Pinoy, un experto en artes marciales procedente de Asia que viaja hacia Estados Unidos aconsejado por sus maestros, en busca de nuevas experiencias. Al llegar a la ciudad conocerá a Jesse (Ernie Reyes Jr.), quien le introducirá en una espiral de violencia envolviéndole en una guerra entre bandas, traficantes de drogas y redes de prostitución. De modo que tenemos a Reyes Jr. en un rol secundario pero con importancia dentro de la trama, reservándose, eso sí, diferentes golpes de humor con el objetivo de empatizar con los espectadores del filme. Por desgracia para todos, la película no funciona en absoluto; se trata de un producto amorfo, sin encanto alguno, carente de ritmo y equilibrio. Por momentos parece un trabajo realizado por aficionados, con coreografías desprovistas de atractivo, sazonado todo con un humor sin gracia que no hace más que entorpecer la narración, convirtiendo su visionado completo en una gesta difícil de ejecutar. Un horror que merece la pena olvidar.

Después de esta experiencia, Reyes Jr. no volvió a dirigir ningún largometraje -al menos hasta la fecha-. Lógico, pues sí bien es cierto que frente a las cámaras demuestra poseer cierto gancho y cumple sin problemas con su faceta de artista marcial, en la silla de director reveló un nulo conocimiento de la realización cinematográfica.            
         
Puntuación: 3/10

viernes, 4 de agosto de 2017

LA IRA DEL TIGRE (Dak ging to lung, 1988)


Excelente policiaco confeccionado por el maestro Yuen Woo Ping en el que la muerte de un policía activa una operación que incluye inspectores corruptos, traiciones y engaños, tiroteos en la onda de los heroic bloosshed y combates de artes marciales entre agentes y traficantes de droga. Todo bien ubicado, con una trama correctamente hilvanada y un reparto de infarto que incluye a unos brillantes Simon Yam, Donnie Yen, Wang Lung Wei y Jackie Cheung, entre otros.

Producida por D&B Films -empresa que en los ochenta nos trajo otras joyas como “Yes, Madam” o “Legacy of rage”-, “La ira del tigre” funciona a todos los niveles principalmente por contener unos personajes perfectamente definidos que avanzan al ritmo de la película; por ejemplo Donnie Yen interpreta a un policía joven e intrépido, pero alocado y siempre dispuesto a actuar antes que reflexionar. Todo lo contrario del oficial al que da vida Cheung, cuidadoso y más tranquilo, obligado a pararle los pies a más de un compañero. Por su parte, Simon Yam se mete en la piel en del inspector-jefe, un tipo de buenas apariencias que guarda no pocas sorpresas; rol que Yam borda con inteligencia, un papel que ayudó al actor a alcanzar el estrellato en el cine hongkonés, puesto que a día de hoy, treinta años después, todavía mantiene. Con escenas de acción perfectamente coreografiadas y buenos combates con un Donnie Yen en el inicio de su carrera, aunque ya avisando que iba a convertirse en uno de los grandes, la película es un obsequio para los aficionados al mejor cine made in Hong Kong, una cinta que no debe dejarse escapar. Existió una segunda parte con Yen interpretando otro papel, esta vez junto a Cynthia Khan y Rosamund Kwan.      
              
Puntuación: 7/10

domingo, 30 de julio de 2017

TORTUGAS NINJA (Teenage Mutant Ninja Turtles, 1990)


Desde que a mediados de los años ochenta irrumpiesen en el mercado del cómic underground, Las Tortugas Ninja han disfrutado de una enorme fama que ha generado merchandasing de todo tipo y adaptaciones a todos los medios imaginables: series de animación, videojuegos e incluso discos con una banda disfrazada de tortugas interpretando canciones infantiles. Para bien o para mal, las tortugas conocidas como Leonardo, Raphael, Michelangelo y Donatello han arrasado siempre han arrasado por donde han pisado.

La realización de una película de imagen real en 1990 no debió sorprenderle a nadie, más bien al contrario. Sin embargo, fue curioso ver que el proyecto, lejos de caer en manos de un importante estudio hollywoodiense, fuese realizado por una compañía independiente americana en co-producción de nada menos que Raymond Chow y su poderosa Golden Harvest, generando así una sinergia en principio atractiva, un tanto alocada después. Y es que, como suele ocurrir, cada empresa quería impregnar un estilo distinto: el equipo americano capitaneado por el director Steve Barron querían que el filme poseyese un tono serio y oscuro, tal vez con el ojo puesto en las primeras historietas, mientras que Chow y sus hombres decidieron apostar por una cinta de carácter infantil para disfrutar en familia. El resultado, claro, quedó en una extraña mezcla, algo así como una fábula tenebrosa de colores negros, aunque con aire de cinta blockbuster llena de chistes inocentes. La historia la conocemos todos, cuatro tortugas son recogidas en una alcantarilla por una rata experta en artes marciales; debido al contacto de unos fluidos radioactivos, los animales adquieren unas dimensiones humanas, convirtiéndose todos ellos en una especie de justicieros de la ciudad que viven en un cuartel secreto situado en el alcantarillado de Nueva York. Su relación con el mundo  exterior se inicia al contactar con April, una intrépida reportera de televisión siempre en busca de la verdad.

“Tortugas Ninja” es un clásico, de eso no hay duda. Causó un gran impacto, divirtió al público de la época y sorprendió por sus efectos de maquillaje, generados por la empresa de Jim Henson. Por supuesto le falta espectacularidad, más aún si las comparamos con las pirotécnicas versiones producidas por Michael Bay, pero su inconfundible look añejo la convierte en producto de su época, con ese entrañable soundtrack invendible hoy en día o aquellos vestuarios tan característicos. Divertida y rápida, aunque algo desfasada (también hay que decirlo), la película logra aguantar el re-visionado de aquellos que la disfrutamos en su día. Los que la descubran hoy intuyo que se llevarán una decepción, sobre todo si la comparan con el cine de acción actual.  

Puntuación: 5/10

martes, 25 de julio de 2017

AGENTE ANTIDROGA (Misfire, 2014)


Nos encontramos ante una de las peores propuestas de la filmografía de Gary Daniels, actor con una carrera llena de títulos interesantes y estimables, tanto en su faceta de secundario (“Impacto final”, “Apuesta a vida o muerte”, “City Hunter”, “Los mercenarios”...) como protagonista (“Muerte a media noche”, “Recoil”...). Obviamente y por desgracia no es el caso de este “Agente antidroga”, cinta de acción de estructura y acabado endeble incapaz de satisfacer a los admiradores del cine de acción y mucho menso a los aficionados a las artes marciales, pues aunque Daniels sea un experto en el tema, aquí los momentos para lucirse en ese campo lucen por su ausencia: apenas un par de peleas breves coreografiadas de modo estándar, sin sobresalir demasiado.

¿La sinopsis? Un agente de la DEA viaja a México en busca de su ex-pareja, que ha sido secuestrada por unos mafiosos. A partir de ahí, traiciones, malos entendidos, persecuciones...ingredientes típicos que en las manos correctas podrían encajar pero que en “Agente antidroga” se convierte en un combinado de aburrimiento, desidia y vulgaridad. Mejor pasar página.

Puntuación: 2/10

jueves, 20 de julio de 2017

TRÁFICO HUMANO (Skin Traffik, 2015)


Thriller sexual de serie B cuyo mayor aliciente es la inclusión en su reparto de nombres atrayentes tales como Mickey Rourke, Michael Madsen, Daryl Hannah, Eric Roberts o Jeff Fahey, todos ellos haciendo de gángsteres en una trama sobre prostitución y el comercio de seres humanos. Gary Daniels es el protagonista, un asesino a sueldo de buen corazón (asegura que únicamente mata a aquel que se lo merece) que por querer ayudar a una jovencita con el rostro de Dominique Swain acaba envuelto en una oscura guerra con trágicas conclusiones.

Dirigida y producida por Ara Paiaya (responsable de varias low-budget movies), “Tráfico humano” es una cinta que no aporta nada nuevo al género de acción y que carece de una buena historia. Se apoya demasiado en su reparto, olvidando que no basta con llenar la pantalla de buenos actores si el guión no es mínimamente interesante. Sin embargo, tampoco se trata de un producto infumable ni mucho menos: Gary Daniels aguanta y lleva la batuta con dignidad y el metraje contiene multitud de tiroteos y escenas de artes marciales que, al menos, ayudan a digerir mejor el visionado. Además, el luchador Ron Smoorenburg también hace acto de presencia interpretando a un proxeneta que se las tendrá que ver con Daniels en plena calle. En definitiva, se trata de un filme para ver y olvidar rápidamente, útil si lo que se quiere es pasar hora y media sin exigencias de ningún tipo.  

Puntuación: 1/10

martes, 18 de julio de 2017

ROUND FINAL (Final Round, 1994)


En ejemplos como “El malvado Zaroff” (1932), “Blanco humano” (1993) o la española “Poppers” (1984) veíamos como millonarios sin escrúpulos se divertían apostando su dinero realizando cacerías humanas, convirtiendo el sufrimiento ajeno en un cruel pasatiempo. No debe extrañar que dicha premisa haya originado pequeños filmes confeccionados para el lucimiento de estrellas del cine de acción cuyos personajes se ven envueltos en una especie de yincana sangrienta. Es el caso, claro, de este “Round Final”, largometraje de 1992 que agrega a la fórmula las artes marciales para disfrute de los fans de su protagonista, Lorenzo Lamas. Aquí el intérprete de “Falcon Crest” participa en contra de su voluntad en uno de esos concursos de persecución, mostrando sus atléticas habilidades y salvando la situación sin apenas sorpresas, viéndose perseguido por un grupo de mercenarios con look a lo “Mad Max”; le acompaña en su odisea la siempre bella Kathleen Kinmont, actriz prácticamente inseparable de Lamas por aquel entonces.

Pues eso, distracción sin extrañezas que, aunque sea por descarte y por mera comparación, acaba por convertirse en uno de los productos más apetecibles de la filmografía de Lorenzo Lamas.

Puntuación: 5/10

jueves, 13 de julio de 2017

EL CONFIDENTE (Leng xue hong fan, 1982)


Débil policiaco hongkonés realizado poco antes de que el género se renovase gracias a propuestas como “A better tomorrow” (1986) o “City on fire” (1987). Dirigida por Kei Law -quien en años anteriores atinó con cintas como “Los maestros tullidos” (1979)-, la película se centra en como un cuerpo de policía lucha contra la mafia en los barrios más peligrosos de la zona. De este modo, prostíbulos, casinos y nights-clubs son las localizaciones habituales a lo largo del metraje en una cinta que combina de manera aleatoria la acción marcial (peleas de kung fu en masa) con la pirotecnia más desenfrenada. Y aunque la propuesta parezca atractiva, lo cierto es que “El confidente” se sitúa bastante lejos de lo que podemos calificar como un buen filme: los personajes aparecen desdibujados y sin apenas carisma (como decíamos, faltaban unos años para que John Woo y Ringo Lam implantaran su estilo en las carteleras); la narración avanza de manera desacertada, aburriendo en más de una ocasión; y, sobre todo, el caos se apodera de la trama a la menor ocasión, pues en lugar de apostar por unas secuencias de acción ordenadas se da paso a un festival anárquico en el que el espectador acaba más confundido que los propios intérpretes.

Luego podemos justificar el visionado de “El confidente” como un interesante ejercicio de estudio para ver que se cocía en la industria a principios de los años ochenta, así como para descubrir uno de los primeros papeles del hoy célebre Simon Yam, aquí dando vida al agente protagonista decidido a implantar la ley y el orden en su país. Y es que, aunque el producto sea menor, siempre es un placer ver a Yam en la pantalla, pues no cabe duda de que es uno de los mayores valores aportados por la cinematografía asiática.

Por último, y como viene siendo habitual, adjunto la imagen del VHS que se comercializó en España en su momento. De la mano de la empresa Video Distribuciones Exclusivas nos llegaba esta engañosa caratula en la que vemos a un samurai y a un karateka en su pleno apogeo, invitando a creer que nos encontramos ante un filme 100% de artes marciales -confundiendo, más aún, al incluir el filme en la “Serie Karate” creada por la distribuidora-. Y es que como hemos dicho en la película hay peleas, sí, pero no se trata ni de un filme de época ni mucho menos de karatekas. Pero es que el error va más allá, ya que ni tan solo aparece la actriz japonesa Eiko Matsuda, destacada en la imagen como si se tratara de una super-estrella. Podemos sospechar que en algún momento existió un traspapeleo entre cintas y que por ahí existe alguna película nipona con el rostro de Simon Yam en la portada. Pero a saber...

Puntuación: 4/10

martes, 11 de julio de 2017

LA FURIA Y EL HONOR (Rage and honor, 1992)


Una más de las abundantes colaboraciones entre Cynthia Rothrock y Richard Norton, excelentes luchadores ambos, aquí ya metidos de lleno en el mercado norteamericano de serie B. Porque, sí, “La furia y el honor” pertenece a la larga serie de títulos de artes marciales datados en los años noventa confeccionados principalmente para ser degustados en el mercado del video y la televisión. Y lo cierto es que no dista mucho de otras propuestas similares, por lo que el espectador ya puede imaginar con que va a encontrarse nada más apretar el “play”. Realizando un breve resumen de la sinopsis, Rothrock interpreta Kris, una profesora de artes marciales envuelta en una trama de traficantes de drogas cuando un alumno suyo, de manera accidental, es testigo de una siniestra operación; la protagonista contará con la ayuda de Preston (Norton), un policía australiano experto en el combate cuerpo a cuerpo.

Cierto es que la cinta aporta pocas novedades y que el guión es defectuoso y está lleno de problemas -el amigo heroinómano no se sabe muy bien de dónde aparece, y la relación entre Rothrock y el villano que encarna Brian Thompson daba para mucho más, por no hablar del insufrible personaje al que da vida Alex Datcher, refiriéndose a sí misma en tercera persona- pero sin embargo, la acción fluye de tal manera que hace que pasemos por alto la historia y nos centremos en los puntos fuertes del filmes, a saber, la siempre bienvenida presencia del dúo Norton-Rothrock y las efectivas coreografías ofrecidas por la pareja. Dicho esto, creo que queda claro que “La furia y el honor” es un filme fabricado únicamente para fans del género y completistas de la filmografía de los dos protagonistas. Entre los que me encuentro, por supuesto.  

Puntuación: 6/10

viernes, 7 de julio de 2017

LOS DEMOLEDORES (Three the Hard Way, 1974)


El movimiento blaxploitation dejó para la posteridad piezas de todo tipo, y hablar por igual de las diferentes propuestas que engloban la corriente es un error, por desgracia, demasiado común en diferentes estudios. Dicho de otro modo, a la hora de buscar cierta información sobre el tema es bastante habitual encontrarse con afirmaciones del tipo “vista una, vistas todas”, cuando cualquiera que pretenda dedicarle un mínimo de tiempo e interés puede comprobar como existe un abismo de calidad -en todos los sentidos- entre cintas como “Blackenstein” (1973) o “Foxy Brown” (1974), por citar dos ejemplos al azar. De este modo, y como ya hemos hablado con anterioridad en este mismo blog, el blaxloitation generó todo tipo de películas a lo largo de los años setenta, barajando distintos géneros con tal de ofrecer una variedad interesante de cara al espectador, en un mismo tiempo podías encontrar en la cartelera comedias disparatadas, westerns salvajes o dramas urbanos. Por supuesto las artes marciales hicieron acto de presencia, no podían faltar, más aún si tenemos en cuenta que nos referimos a una década en la que el género vivía uno de sus mejores momentos (el éxito de Bruce Lee, los inicios de Jackie Chan, la serie “Kung Fu”...). Y fue Jim Kelly, sin duda, la estrella más importante en este sentido, pues tras revelarse en “Operación dragón” (1973), comenzó a participar en multitud de largometrajes de acción combinando roles protagónicos con secundarios de lujo que otorgaban cierta nota marcial a la función. Es en este segundo grupo donde debemos enmarcar “Los demoledores”, película concebida para en ella reunir a un trío de astros del blaxploitation, a saber, Jim Brown, Fred Williamson y, claro, Kelly. Adscrita dentro de la categoría del cine de mad doctors, el villano de la historia es un demente que pretende introducir en la ciudad un liquida letal para las personas de raza negra pero inofensivo para los blancos. Cuando un muchacho afroamericano los descubre sufre las consecuencias, no sin antes advertir a su buen amigo Jimmy, un auténtico tipo duro que con la ayuda de sus colegas Jaggers y Keyes (Williamson y Kelly, respectivamente) tramará un plan para impedir los diabólicos planes de su enemigo.

Acción, sexo, persecuciones, pirotecnia, música R&B y un claro ataque hacía el racismo estadounidense son los principales elementos que concilian en los noventa minutos de metraje que conforman la cinta, un clásico de la época recordada sobre todo ya que permitió juntar en un mismo plano a tres de los actores más queridos de la tendencia en una aventura ágil, divertida y de fácil digestión. Por su parte, aunque Kelly no hace acto de presencia hasta bien entrada historia, nos regala algunos de los mejores momentos de su filmografía, como ese combate contra unos policías en medio de un aparcamiento. Conectando con el inicio del texto, podemos situar a “Los demoledores” en un termino medio, pues ni es una excelente propuesta de obligada visión ni un filme abyecto que deba olvidarse con rapidez. Dirige, por cierto, el fallecido Gordon Parks Jr., hijo del afamado cineasta responsable de los imprescindibles primeros títulos de la saga “Shaft”.

Puntuación: 6/10

martes, 27 de junio de 2017

LA SERPIENTE DEL DRAGÓN (Ren gui she hu da jue dou, 1978)



Magia negra, fantasmas y artes marciales son los principales ingredientes de esta entretenida cinta protagonizada por Carter Wong, aquí encarnando a un joven viajero en cuyo camino se topan los más extraños personajes, entre ellos una zorra con más de cien años y cuerpo de mujer, luchadores capaces de transformarse en serpiente, o el espíritu de una señora que fue violada y asesinada en el pasado. Todo muy alocado, con una trama que no se puede seguir con facilidad dada la gran cantidad de personajes que entran y salen de la pantalla, así como por el inusual tono fantástico de la propuesta, lejos de las habituales tramas de venganzas y monjes Shaolin. No obstante se trata de una producción interesante plagada de buenos momentos, como aquel combate entre serpientes o la presencia del espectro de cabellos largos y oscuros, tan común en Asia, y que hoy en día sigue funcionando en películas japonesas, como la reciente “Sadako vs Kayako” (2016). Por su parte, Carter Wong se encontraba en plena forma a la hora de rodar el filme, y le vemos ejecutando varias coreografías a lo largo de todo el metraje, un aliciente más para su visionado. A su manera, un clásico en cierto modo reivindicable, conocedora además de una engañosa distribución en vídeo en España, pues su carátula confeccionada por la empresa Impacto Video prometía persecuciones en coche y armas de fuego. Por supuesto, nada de eso se encuentra en el metraje...

Puntuación: 6/10

jueves, 22 de junio de 2017

HOUSE OF FURY (Jing mo gaa ting, 2005)


Comedia de acción fabricada para el disfrute en familia, “House of fury” fue uno de los largometrajes que Stephen Fung dirigió bajo el sello de su poderoso padrino, Jackie Chan. Contando con Yuen Woo Ping como coreógrafo de las escenas de lucha y un reparto de lujo con nombres como los de Anthony Wong o Daniel Wu, Fung se marca un “Spy Kids” a la oriental con Wong dando vida a un ex-agente secreto retirado que es secuestrado por un villano enfurecido. Por supuesto, serán sus hijos los encargados de rescatarle, adolescentes que nunca antes se habían visto envueltos en una aventura similar.

La premisa es buena y las intenciones nobles, pero la película no pasa de ser un inocente filme para el mercado infantil-juvenil. Dudo que se convierta en un clásico del género, pero gracias a las secuencias de acción y sobre todo a la presencia del genial Anthony Wong, la cinta es perfectamente disfrutable y, por supuesto, preferible a otros productos similares, como la mentada saga de Robert Rodriguez.  

Puntuación: 5/10

lunes, 19 de junio de 2017

LOS INMORTALES: JUEGO FINAL (Highlander: Endgame, 2000)


“Los inmortales”, aquella saga de aventuras y ciencia-ficción que aterrizó en nuestras pantallas a mediados de los años ochenta, caló lo suficiente como para que conociera hasta cinco entregas y diversas series de televisión. La historia ya se sabe: una raza de seres inmortales que navegan por nuestro mundo a través de los años que únicamente conocen la muerte si su cabeza es cercenada. Con dos protagonistas claros en la franquicia -Christopher Lambert primero, Adrian Paul después-, las virtudes de estas fábulas llenas de acción y romance no son pocas: desde los soundtracks plagados de temas de Loreena McKenitt o Queen, hasta los excelentes actores que en un momento u otro intervinieron en las aventuras: Sean Connery, Virgina Madsen, Michael Ironside, Mako o Mario Van Peebles, por destacar a unos pocos.

Ahora nos detendremos en la cuarta parte de las hazañas cinematográficas, datada del año 2000 y que llevó por título “Los inmortales: juego final”. Concebida en realidad para conectar definitivamente la principal serie catódica con los acontecimientos de la gran pantalla, vemos como claramente Lambert, estrella de las tres primeros largometrajes, le pasa el testigo a Adrien Paul, quien había triunfado protagonizando más de cien episodios televisivos. De modo que el argumento es poco novedoso para los que conocen bien la saga: Connor (Lambert), cansado de su inmortalidad y ver que aquellos a los que ama van falleciendo se refugia en un antiguo monasterio, pero su tranquilidad se derrumba cuando aparece Jacob (Bruce Payne), un nuevo villano deseoso de convertirse en el último inmortal y así aplicar la celebre frase de “sólo puede quedar uno”. De este modo, Connor y su amigo Duncan (Paul) deberán luchar juntos para acabar con el enemigo y con su ejercito de inmortales.

Con aspecto casi de episodio alargado, esta cuarta entrega no conoció el aplauso del público ni de la crítica, convirtiéndose en uno de los peores pasajes de una saga. Empero, la película contó con el concurso de una estrella muy querida por los aficionados a las artes marciales, nada menos que Donnie Yen, que con este filme debutaba en Hollywood e iniciaba una carrera internacional que, por suerte, continua hoy en día. Yen interpreta a uno de los rivales principales, un inmortal de nacionalidad oriental experto en el arte de la lucha cuerpo a cuerpo y en el manejo de la espada, habilidades que demuestra en la gran mayoría de sus escenas, pasando a ser, claro, lo mejor de la propuesta. Dicho de otro modo, cada vez que Yen entra en el metraje, el interés aumenta y da algo más de sentido al visionado de la cinta. Por desgracia, más allá de eso el largometraje flojea en varios sentidos (ritmo, interés argumental... ) y su fama de “producto fallido” no debe sorprender en demasía. Existe un montaje alternativo con diferentes escenas adicionales que por lo visto es superior al original. No lo he comprobado, pero francamente, dudo que aporte demasiado a este trabajo en verdad poco relevante.        

Puntuación: 5/10

jueves, 15 de junio de 2017

GEN X COPS (Tejing xinrenlei, 1999)


Cuando a finales de los años noventa Jackie Chan se encontraba en un momento de intensa popularidad -“Duro de matar” se había convertido en un súper éxito y Estados Unidos volvía a llamarle para participar en películas y programas de televisión-, el actor comenzó a producir una serie de títulos que, bajo su sello, buscaban colocación en los diferentes mercados internacionales. Cierto es que Chan llevaba años produciendo películas, pero se notó cierta intención en estos filmes de querer explotar su nombre al máximo, algo lógico, por supuesto. Uno de los más pretenciosos y que más ruido hizo fue “Gen X Cops”, policiaco con sabor adolescente en la linea de la serie “21Jump Street”. Aquí los protagonistas son un grupo de conflictivos muchachos, que aún siendo agentes de la ley son conocidos en su gremio por sus inadecuados modales y formas. Reclutados por el típico Inspector (interpretado por un genial Eric Tsang), formaran un nuevo escuadrón y dedicarán su tiempo a resolver los casos más complejos de la ciudad. Concebida en parte como trampolín para lanzar a nuevas estrellas del cine asiático (Nicholas Tse, Stephen Fung...), la cinta posee no pocas virtudes en cuanto al tratamiento estético, y sin duda funciona a la hora de conectar con el público imberbe, quedando todo en un digno entretenimiento que, sin ser especialmente destacable, al menos cumple su misión de distraer al espectador a lo largo del metraje. Pocas secuencias de lucha, eso sí, pues es evidente que los responsables decidieron poner más atención en las secuencias de explosiones y situaciones de riesgo.

Bey Logan ejerce un papel secundario como jefe de un equipo especial de la policía, mientras que el propio Jackie Chan realiza un breve cameo al final de la cinta interpretando a un pescador que ayuda a los protagonistas después de una explosión y que, a modo de guiño a los fans, les sentencia una frase tipo “cuando era más joven os hubiera pegado una paliza a los tres”. Dirige la función Benny Chan, cineasta muy ligado a la carrera de Jackie Chan, (suyas son películas como “Who Am I?” o “New Police Story”) y que también llevó a cabo la secuela “Gen Y Cops”, estrenada un año después de la original.   

Puntuación: 4/10

lunes, 12 de junio de 2017

RUEGA POR TU MUERTE (Pray for Death, 1985)


Una de las más logradas aventuras audiovisuales protagonizadas por Sho Kosugi fue este “Ruega por tu muerte” en el que nuestro héroe da vida a Akira Saito, un ninja retirado y reconvertido en un honorable padre de familia -los infantes están interpretados por los hijos reales de Kosugi- que tras un incidente con unos gángsteres se verá obligado a volver a la acción para defender a sus parientes. En efecto, nada nuevo en lo que se refiere a las tramas de luchadores y venganzas, pero cierto es que el filme es rápido y eficaz, con coreografías correctas y sin demasiadas estridencias -a excepción quizás de algunos pasajes con los niños, en especial esa bicicleta armada a prueba de malhechores- y con un Kosugi perfecto en su rol. Por lo demás, las típicas estupideces del cine de acción (dos coches chocan y explotan si explicación alguna), papel de capo mafioso para Michael Constantine (actor que tiempo después realizó una inolvidable interpretación en “Stephen King´s Thinner”) y final que recuerda, quizás demasiado, al desenlace en la sala de espejos de “Operación Dragón”. Dirige, por cierto, el ya fallecido Gordon Hessler, responsable del clásico de Harryhausen “El viaje fantástico de Sinbad” y habitual en la filmografía de Kosugi desde bien entrados los años ochenta. A modo de advertencia, avisar que existen varias versiones de la película, pues algunas escenas de violencia y sexo no pasaron siempre la censura.

Por último, mencionar una anécdota divertida: aprovechando que el personaje de Kosugi se llamaba Akira, la distribuidora española “La Rosa Negra de Arcadia” comercializó la cinta en VHS bajo el título de “Akira vengador”. La cosa no tendría importancia si no fuera porque el filme se nos vendía como si se tratase de una adaptación en imagen real del clásico de Katsuhiro Otomo. Nada más lejos de la realidad, claro, pero atención a la tipografía empleada en la portada, idéntica a la de la obra de Otomo, así como a la explosión que aparece en segundo plano, inexistente en todo el metraje, por supuesto. Tremendo.

Puntuación:  photo fist3_zpsf6a30f94.jpg photo fist3_zpsf6a30f94.jpg photo fist3_zpsf6a30f94.jpg photo fistblack3_zpsf6cd5913.jpg photo fistblack3_zpsf6cd5913.jpg     

viernes, 28 de abril de 2017

RING OF FIRE II: SANGRE Y ACERO (Ring of Fire II: Blood and Steel, 1993)



Sin trampa ni cartón, “Ring of fire 2”es un cinta que continúa la historia de su predecesora, esto es, siguiendo las peripecias del Dr. Johnny Wu –interpretado por Don ´The Dragon` Wilson- y sus amigos. Con los personajes ya presentados en la primera entrega y sus conflictos internos cerrados, el director Richard W. Munchkin se vio capaz de introducir a la pandilla (ahora todos son amigos) en nuevas aventuras en las que poder demostrar sus habilidades en las artes marciales. De este modo vemos como, tras un espectacular robo en una tienda, los villanos de turno secuestran a la novia de Johnny llevándosela a su terreno, una especie de ciudad subterránea en la que conviven diferentes clanes al más puro estilo “The Warriors” (1979) de Walter Hill. Aderezado todo con un DJ trasnochado que narra todo al detalle -¡como en el “Zombie 3” (1988) de Fulci!-, los protagonistas tendrán que hacer frente a la situación participando en multitud de combates en los que deberán obtener la victoria si quieren seguir con vida. Y aunque, obviamente, todo esté ya muy visto y el nivel de novedad sea casi cero, sería injusto no reconocer que estamos ante una película amena y bien construida, perfecta como divertimento para pasar un rato agradable. Las andanzas de este médico experto en patadas no acabaron, pues al año siguiente de “Ring of fire 2” vino “Ring of fire 3”, filme que muy probablemente acabemos reseñando en este blog.  

Puntuación: 6/10

viernes, 14 de abril de 2017

EL GUERRERO DEL BOSQUE (Forest Warrior, 1996)


Conocida en determinados circuitos como “la película en la que Chuck Norris se convierte en oso”, “El guerrero del bosque” es un filme de carácter familiar que mezcla de forma un tanto ingenua la aventura y la fantasía con ciertos toques de artes marciales, justificando así la presencia en el reparto del conocido karateka. Todo ello orquestado por el realizador Aaron Norris, hermano del actor y responsable de obras tan interesantes como “Hitman” (1991) o “Juntos para vencer” (1992); no puede decirse lo mismo del título que nos ocupa, una propuesta a todas luces menor en la filmografía de ambos que además ayuda, de forma negativa, a ensuciar la imagen del protagonista de “Golpe por golpe” (1981).

Un grupo de niños aficionados a las acampadas en el bosque conocen gracias a un anciano cercano las historias de McKenna (Chuck Norris), un guerrero que murió al tratar de salvar a su pareja y que ahora, convertido en un espíritu bondadoso, vela por la seguridad del terreno. Cuando un empresario con actitudes de mafioso -interpretado por Terry Kiser, la estrella de “Este muerto está muy vivo”(1989)- intente talar los arboles para montar un centro comercial (o algo así) los críos y el fantasma harán todo lo que esté en su poder para evitarlo. Si de por sí la sinopsis suena horrible, habría que añadir que la cinta presenta numerosos fallos de raccord, interpretaciones bastante flojas, efectos especiales indignos y un ritmo pausado que invita al aburrimiento. Un final feliz y diferentes conexiones con el cine infantil más básico redondean una propuesta innecesaria en todo momento.

Como se anunciaba al inicio de la reseña, en el filme aparecen algunos combates efectuados, claro, por Chuck Norris, pero cuya calidad dista mucho de los famosos encuentros entre el astro y Bruce Lee, Bill Wallace o Richard Norton. Aquí la acción aparece de manera un tanto brusca y descuidada, con un tono de humor siempre en busca de la risa de los infantes que acaba por convertirse en otra brecha narrativa. En fin, “El guerrero del bosque” no contentará al espectador medio y únicamente será agradecida por aquellos fans que quieran completar su colección privada de películas de Chuck Norris. Poco más.

Puntuación: 3/10

martes, 11 de abril de 2017

CONTACTO SANGRIENTO III (a.k.a. COMBATE SANGRIENTO) (Bloodsport III, 1996)



Tercera entrega de una saga que inició Van Damme basándose en un personaje real -Frank Dux- y que conoció continuidad en el mercado doméstico gracias a que productores y distribuidores quisieron exprimir el tema de los combates clandestinos. De modo que en “Bloodsport III” volvemos a encontrarnos con los mismos personajes de la segunda parte -interpretados nuevamente por Daniel Bernhardt, James Hong y Pat Morita- y con una estructura narrativa similar: mientras que “Bloodsport II” estaba narrada a partir de un largo flashback en el que el Maestro Sun explicaba a sus alumnos como Alex Cardo se convirtió en Campeón del Kumite, aquí es el propio Cardo quien le cuenta a su hijo cómo tras aquella victoria siguió participando en torneos similares. Pero el guión es lo de menos, pues todo es una mera excusa para que por la pantalla desfilen multitud de luchadores y el espectador pueda disfrutar de combates en el ring. Sin sorpresas argumentales ni pericias técnicas, “Bloodsport III” es tan llana como eficaz, un producto que ofrece lo que promete sin demasiadas complicaciones. Los personajes vuelven a ser meros monigotes colocados casi al azar, es cierto, y el villano final tiene menos carisma que los aparecidos en anteriores entregas, pero se puede llegar a aceptar pues claramente se trata de una producción complementaria, sin apenas posibilidad de lucimiento por parte de los responsables (empezando por el director Alex Mehrez); la situación y el guión apenas apenas lo permite. Sorprende, eso sí, la introducción de ciertos elementos de corte fantástico, absolutamente inadecuados y cercanos al ridículo. En este sentido, vemos como el Maestro Sun es capaz de sanar una herida con sólo pasar la mano por encima, o como Cardo puede encender un fuego con cierto láser desprendido de su dedo. Momentos risibles, como se puede imaginar, que detienen el ritmo, sonrojan al público y restan verosimilitud a la propuesta. Tampoco importa tanto, evidentemente, y lo mejor es centrar la atención en los combates y quedarse con la buena presencia que desprende Daniel Bernhardt, sin duda uno de los nombres clave para entender aquella ola videoclubera que asoló en los años noventa. Como dato final, aportar que existió un “Bloodsport IV”, también con Bernhardt como estrella de la función, pero dando vida a otro personaje en un libreto que se desprendía casi por completo de la saga. No la he visto, de modo que no puedo ofrecer una opinión al respecto.    

Puntuación: 6/10

jueves, 6 de abril de 2017

CONTACTO SANGRIENTO II: LA MANO DE HIERRO (Bloodsport II: The Next Kumite, 1996)


Por todos es sabido que “Contacto sangriento-Bloodsport” (1988) fue uno de los títulos más importantes del género de las artes marciales de la década de los ochenta. Colocó en el mapa a su protagonista, Van Damme, y desató un interés por los torneos de lucha que generó la realización de múltiples copias que trataron de saciar a los fans, algunas con mayor fortuna que otras. Pero tuvieron que pasar casi diez años para que llegara la secuela oficial del filme, “Bloodsport 2”, una película hoy bastante olvidada que no obstante presenta algunas virtudes interesantes.

La sinopsis podría resumirse del siguiente modo: Alex Cardo es un ladrón experto en antigüedades y habilidoso luchador que tras el robo truncado de una espada milenaria propiedad del Sr. Leung acaba encarcelado en una prisión asiática. Allí conocerá al Maestro Sun, un anciano sabio que le inculcará la disciplina necesaria para convertirse en el mejor de los guerreros, mostrándole nuevos movimientos como la conocida Mano de Hierro. Sun también le contará a Alex la existencia del Kumite, el legendario y clandestino torneo de artes marciales; en honor a su maestro, el joven protagonista se inscribirá en él tras cumplir su condena con el propósito de proclamarse campeón.

Aunque en un principio la idea de los productores era realizar una continuación directa de la cinta original contando nuevamente con Van Damme en el rol principal, se tuvo que optar por un nuevo plan ante la imposibilidad de tener al belga en el elenco por diferentes motivos (escaso presupuesto, existencia de otros compromisos por parte del actor, etc.). De este modo, se creó un nuevo personaje, Cardo, que llevó el rostro del debutante Daniel Berhardt, modelo y luchador de origen suizo en cierto modo similar físicamente a Van Damme y que por aquel entonces quería introducirse en la industria cinematográfica. La tarea de Bernhardt no fue fácil pero logró su cometido realizando una interpretación diferente que se alejaba por completo del personaje modelo y demostrando su buen hacer en el terreno de los combates. Por lo demás, se trató de darle continuidad a la historia original manteniendo la localización del Kumite y contando con el actor Donald Gibb para que una vez más interpretase a Jackson, aquel entrañable peleador con aspecto de motero. Se repiten otros conceptos, claro -el alumno que quiere honrar a su mentor, el villano de origen asiático...-, construyendo así un largometraje que se balancea entre la secuela y el remake que si bien es cierto que en ningún momento logra acercarse a su referencia en lo que a calidad se refiere (las coreografías son menos espectaculares, los personajes apenas poseen fondo) sería injusto condenarlo al ostracismo fílmico pues en conjunto se trata de un trabajo atractivo que no llega a insultar al primer “Bloodsport” al jugar claramente en una liga diferente, inferior por supuesto, que sin embargo consigue contentar a aquellos que deseen descubrir nuevas aventuras entorno al ya mítico Kumite. Y como decimos, Bernhardt mantiene el tipo y logra conducir el proyecto por buen camino.

“Bloodsport 2” supuso la opera prima de su director, Alan Mehrez, que contó para el cast con secundarios de lujo como James Hong -en el papel del Maestro San- o el imprescindible Pat Morita, aquí en una colaboración especial dando vida al multimillonario al que Cardo planea robar al inicio de la historia.

Puntuación: 6/10

martes, 4 de abril de 2017

RING DE FUEGO (Ring of fire, 1991)


Aunque a lo largo de los años Don “The Dragon” Wilson se haya empeñado en participar en multitud de géneros -ciencia-ficción, policiacos e incluso cine de terror- no hay duda de que sus trabajos más interesantes son aquellos que se centran en el territorio de las artes marciales. Y es que, no nos engañemos, Wilson no es un gran actor, pero si es cierto que al menos posee cierto carisma y sabe como comportarse frente a la pantalla a la hora de pelear. De este modo, “Ring de fuego” es tal vez una de las mejores cintas de su filmografía, aunque casualmente no fue confeccionada para su lucimiento. Si nos detenemos un momento, podemos mencionar que productora PM Entertainment tenía un contrato preparado para Loren Avedon (la estrella de “No retreat, no surrender 2”) y “Ring de fuego” iba a ser una de las primeras producciones del acuerdo, pero Avedon rechazó la oferta al tratarse de un cine de muy bajo presupuesto, poniendo la vista en proyectos más grandes; Wilson sí aceptó, asentando así su estatus de mini-estrella en los circuitos domésticos (videoclub, televisión...).

Centrándonos en la sinopsis del filme vemos que nos hayamos ante una nueva versión del clásico “Romeo y Julieta”, pues trata sobre los constantes conflictos entre bandas formadas por la comunidad asiática de Los Angeles y los propios norteamericanos. Y como en la obra de Shakespeare, la muchacha protagonista se enamora de uno de los miembros del clan rival. Todo ello aquí bajo la atenta mirada de un inspector de policía de origen latino. El propio director, Richard V. Munchkin, reconoció que se vio obligado a acudir al autor de “Hamlet” para escribir el guión debido al escaso presupuesto, pues tuvo que presentar un primer un primer libreto en dos semanas. Como aquel que dice, optó por el camino fácil, inclinándose por crear una simple excusa que obligue a los protagonistas a luchar entre ellos. No obstante, no nos engañemos, el guión es lo de menos -aunque cierto es que hay algunos puntos interesantes, como aquellos hermanos que perdieron a su padre en Vietnam, o el joven asiático que lucha por estudiar y trabajar en EE.UU.- Lo realmente importante y por lo que llama la atención la película es por el muestrario de combates que se observan a lo largo del metraje. Junto a Wilson, otros cracks como Eric Lee, Gary Daniels o Dale Jacoby complementan el reparto y muestran sus aptitudes frente al espectador, un recital de artes marciales con el look típico de los años 90, incluyendo alusiones a temas ya conocidos por los aficionados, destacando ese combate con los guantes llenos de resina y vidrios rotos...

Sin ser una joya esencial ni mucho menos, sí podemos afirmar que “Ring de fuego” se haya entre los mejores productos que nacieron con afán exploitotaion de los clásicos de Van Damme. Entretenida y con buenas coreografías, no es necesario bucear en sus defectos -que por supuesto los tiene-, vale más dejarse llevar y disfrutar del recital de hostias que reparten Wilson y compañía. ¿No?.
        
Puntuación: 6/10

viernes, 31 de marzo de 2017

REENCARNACIÓN (Deathline, 1997)



La primera película en la que coincidieron Rutger Hauer y Mark Dacasacos fue este insulso thriller futurista sobre engaños y venganzas dirigido por Tibor Takács (“Sanctuary”, 1998). Ambos actores forman equipo al inicio del metraje, pero todo se trunca cuando Dacascos traiciona a su compañero, Hauer, matándole a él y a su esposa; gracias a la tecnología, el Gobierno logra resucitarle, iniciándose así una trama de venganza con disparos y patadas, tan convencional como inocente. Nada nuevo bajo el sol, “Reencarnación” sólo se podría llegar a salvar por las presencias de sus protagonistas, pues este intento de emular a otros clásicos de la ciencia ficción -las coñas hacia el sistema generado por los medios de comunicación es muy similar a lo que vemos en la saga iniciada con “RoboCop” (1987)- es un filme en esencia vacío que no aporta demasiado ni a los fans de la estética cyber-punk ni mucho menos a los seguidores de las artes marciales.    

Puntuación: 1/10

miércoles, 29 de marzo de 2017

EL ENVIADO (The Minion, 1998)


Una más de las incursiones de Dolph Lundgren en el género fantástico tras previas propuestas aceptables como “Masters del Universo” (1987) o “Dark Angel” (1990). Aquí el sueco interpreta a Lukas, un miembro de la orden de los Templarios con el objetivo de interceptar los planes de un ser demoniaco que está causando el pánico en las calles de Nueva York.

Producto menor e intrascendente, bastante frío y sin gancho, probablemente su única virtud sea la presencia de Lundgren como protagonista dando vida al héroe que se enfrentará con puños y patadas a las fuerzas del Mal. Por lo demás, nos encontramos ante una película que opta por circular por los terrenos de la aventura blanda en lugar de tratar de apostar por una estética más salvaje y terrorífica, algo que el metraje pide a gritos en todo momento. Efectos especiales surgidos de la peor serie B, subtramas de problemas familiares en torno al personaje femenino co-protagonista que no logran captar la atención y un final sencillo y de manual que apenas sorprende son los elementos con los que el realizador Jean-Marc Piché adereza la cinta, un filme fallido como pocos que, sin duda, podría haber llegado mucho más lejos, pues partía de una base atractiva sobre el papel. Algunas fuentes aseguran que el mismísimo Michele Soavi -responsable de las magnificas “Aquarius” (1987) y “Dellamorte Dellamore” (1994)- a punto estuvo de dirigir la película; una pena, porque estoy seguro de que en sus manos la propuesta habría sido altamente interesante y hubiese llegado a mejor puerto. Otra vez será.  

Puntuación: 2/10

domingo, 26 de marzo de 2017

SÓLO EL MÁS FUERTE (Only the strong, 1994)


Miniclásico de los años noventa, “Sólo el más fuerte” fue uno de los principales detonantes a la hora de poner de moda la capoeria entre los aficionados al cine de artes marciales, y de paso también sirvió para encumbrar a un joven y excelente Mark Dacascos que ya había llamado poderosamente la atención en la cinta “American Samurai”.

Dirigida por Sheldon Lettich (guionista de “Contacto sangriento”, director de “Lionheart” o “The Order”...) y coreografiada nada menos que por Frank Dux (quien realiza un breve cameo en una de las secuencias), la película presenta a un militar (Dacascos) destinado a trabajar como profesor en una escuela llena de alumnos conflictivos situada en uno de los barrios más peligrosos de Estados Unidos. Decidido a encauzar a los muchachos, el maestro les enseñará el arte de la capoeria, y aunque en un momento se sientan reticentes, poco a poco logrará captar su más absoluta atención. En paralelo, la banda mafiosa liderada por el primo de uno de los jóvenes causará problemas y se enfrentará al protagonista. Con estética bienintencionada, como si de una producción familiar se tratase, “Sólo el más fuerte” es un producto que logra desempeñar su función, pues entretiene y muestra unas coreografías novedosas y llamativas para su tiempo, y narra una historia sencilla pero bien resuelta, aunque tal vez debido a su puesta en escena no ha logrado superar correctamente el paso del tiempo. Dicho de otro modo, un primer visionado a día de hoy, más de veinte años después de su realización, puede ser un tanto decepcionante. Aún así, la película es importante dentro de las filmografías de sus implicados, especialmente en la de Dacascos, quien como decimos, tras esta intervención comenzó a despegar y a ejercer de héroe de acción en multitud de largometrajes de acción, muchos de ellos ya comentados en este humilde blog. Por último, mencionar una anécdota que no deja de parecerme muy curiosa, y es que “Sólo el más fuerte”, “Only the strong” en su versión original, fue bautizada en algunos países latinoamericanos con el extraño título de “Retroceder nunca rendirse jamás 7” (sic), tratando de alargar, aún más si cabe, aquella saga iniciada por Corey Yuen a mediados de los ochenta.

Puntuación: 5/10

jueves, 23 de marzo de 2017

FUERZA MÁXIMA (Drive, 1997)


Con toda seguridad, una de las películas favoritas de los fans de Mark Dacascos es esta buddy movie en la que el hawaiano forma pareja con el popular Kadeem Hardison (“Tentación diabólica”, la serie “Un mundo diferente”... ). Se trata de un thriller de acción y ciencia ficción en el que Dacascos da vida a un humano convertido en el juguete de una peligrosa corporación, pues lleva en su interior un extraño mecanismo que le convierte en un ser sobrenatural dotado de una fuerza extrema. Consciente de ello, escapa de sus “amos” y en la huída forma equipo con un pobre desgraciado aspirante a músico interpretado por Hardison.

Lo de este largometraje es una verdadera pena, pues las peleas son cojonudas, Dacascos está en su salsa, Hardison ejecuta muy bien su cometido, el duo posee una indiscutible química y el ritmo de la película es perfecto, pero el guión es un sinsentido, los momentos de humor no funcionan en absoluto y algunos secundarios están horribles -en este sentido sorprende que una actriz tan interesante como la fallecida Brittany Murphy, excelente bajo la dirección de cineastas como Curtis Hanson, Edward Burs o Robert Rodriguez, aquí ofrezca una interpretación de bajo nivel-. Con todo, podemos definir a “Fuerza máxima” como un producto altamente entretenido, con pasajes brillantes, pero que por desgracia no acaba por convertirse en esa maravilla que podría haber sido (dentro de las coordenadas del género, se entiende). Aún así, es un título al que merece la pena acercarse.

Puntuación: 5/10