Cuentan las oscuras leyendas de Hong
Kong que a principios de los 90 a Jet Li comenzaron a ofrecerle
papeles en thrillers de acción ambientados en el mundo de las mafias
asiáticas, pero que el actor los rechazó al ver como el que era su
agente había fallecido en un tiroteo... Sea como sea, se sabe que
Tai-Chi Master fue una de las cintas que el actor sí filmó
en esa etapa y que continuaba la estela de logros previos que el
intérprete había experimentado con éxitos como la saga Érase
una vez en China. En esta
Tai-Chi Master Li se
ponía a las órdenes del mítico Yuen Woo-Ping para narrarnos otra
fábula, otra leyenda, en este caso, la supuesta historia del
inventor del Tai Chi. Al margen de lo que pueda ofrecer de cierto el
guion o no, no cabe duda de que nos encontramos ante uno de los
mejores filmes de artes marciales de principios de los 90. Con un
destacado cast
completado por unos magníficos Siu-Hou Chin y Michelle Yeoh (aquí
aún acreditada como Michelle Khan), el metraje arranca con imágenes
del maestro Junbao (Li, por supuesto) entrenando por el día junto a
sus alumnos; a continuación seremos testigos de un largo flashback
que nos explicará los orígenes del mentor desde su infancia siendo
criado en un templo Shaolin junto a su mejor amigo, Chin- Bao. Al
crecer, los caminos de los protagonistas se distanciaran,
convirtiéndose a su pesar en letales enemigos. Paralelamente, Junbao
comenzará a perfeccionar un nuevo estilo de lucha nunca antes
visto...
Coreografías
espectaculares, ritmo perfecto y una dirección de escándalo son las
virtudes que Yuen Woo-Ping y su equipo ofrecieron en este
imprescindible clásico de visión obligada para los aficionados al
género. Casi una obra maestra.
Puntuación: 7/10
No hay comentarios:
Publicar un comentario