martes, 11 de julio de 2017

LA FURIA Y EL HONOR (Rage and honor, 1992)


Una más de las abundantes colaboraciones entre Cynthia Rothrock y Richard Norton, excelentes luchadores ambos, aquí ya metidos de lleno en el mercado norteamericano de serie B. Porque, sí, “La furia y el honor” pertenece a la larga serie de títulos de artes marciales datados en los años noventa confeccionados principalmente para ser degustados en el mercado del video y la televisión. Y lo cierto es que no dista mucho de otras propuestas similares, por lo que el espectador ya puede imaginar con que va a encontrarse nada más apretar el “play”. Realizando un breve resumen de la sinopsis, Rothrock interpreta Kris, una profesora de artes marciales envuelta en una trama de traficantes de drogas cuando un alumno suyo, de manera accidental, es testigo de una siniestra operación; la protagonista contará con la ayuda de Preston (Norton), un policía australiano experto en el combate cuerpo a cuerpo.

Cierto es que la cinta aporta pocas novedades y que el guión es defectuoso y está lleno de problemas -el amigo heroinómano no se sabe muy bien de dónde aparece, y la relación entre Rothrock y el villano que encarna Brian Thompson daba para mucho más, por no hablar del insufrible personaje al que da vida Alex Datcher, refiriéndose a sí misma en tercera persona- pero sin embargo, la acción fluye de tal manera que hace que pasemos por alto la historia y nos centremos en los puntos fuertes del filmes, a saber, la siempre bienvenida presencia del dúo Norton-Rothrock y las efectivas coreografías ofrecidas por la pareja. Dicho esto, creo que queda claro que “La furia y el honor” es un filme fabricado únicamente para fans del género y completistas de la filmografía de los dos protagonistas. Entre los que me encuentro, por supuesto.  

Puntuación: 6/10

viernes, 7 de julio de 2017

LOS DEMOLEDORES (Three the Hard Way, 1974)


El movimiento blaxploitation dejó para la posteridad piezas de todo tipo, y hablar por igual de las diferentes propuestas que engloban la corriente es un error, por desgracia, demasiado común en diferentes estudios. Dicho de otro modo, a la hora de buscar cierta información sobre el tema es bastante habitual encontrarse con afirmaciones del tipo “vista una, vistas todas”, cuando cualquiera que pretenda dedicarle un mínimo de tiempo e interés puede comprobar como existe un abismo de calidad -en todos los sentidos- entre cintas como “Blackenstein” (1973) o “Foxy Brown” (1974), por citar dos ejemplos al azar. De este modo, y como ya hemos hablado con anterioridad en este mismo blog, el blaxloitation generó todo tipo de películas a lo largo de los años setenta, barajando distintos géneros con tal de ofrecer una variedad interesante de cara al espectador, en un mismo tiempo podías encontrar en la cartelera comedias disparatadas, westerns salvajes o dramas urbanos. Por supuesto las artes marciales hicieron acto de presencia, no podían faltar, más aún si tenemos en cuenta que nos referimos a una década en la que el género vivía uno de sus mejores momentos (el éxito de Bruce Lee, los inicios de Jackie Chan, la serie “Kung Fu”...). Y fue Jim Kelly, sin duda, la estrella más importante en este sentido, pues tras revelarse en “Operación dragón” (1973), comenzó a participar en multitud de largometrajes de acción combinando roles protagónicos con secundarios de lujo que otorgaban cierta nota marcial a la función. Es en este segundo grupo donde debemos enmarcar “Los demoledores”, película concebida para en ella reunir a un trío de astros del blaxploitation, a saber, Jim Brown, Fred Williamson y, claro, Kelly. Adscrita dentro de la categoría del cine de mad doctors, el villano de la historia es un demente que pretende introducir en la ciudad un liquida letal para las personas de raza negra pero inofensivo para los blancos. Cuando un muchacho afroamericano los descubre sufre las consecuencias, no sin antes advertir a su buen amigo Jimmy, un auténtico tipo duro que con la ayuda de sus colegas Jaggers y Keyes (Williamson y Kelly, respectivamente) tramará un plan para impedir los diabólicos planes de su enemigo.

Acción, sexo, persecuciones, pirotecnia, música R&B y un claro ataque hacía el racismo estadounidense son los principales elementos que concilian en los noventa minutos de metraje que conforman la cinta, un clásico de la época recordada sobre todo ya que permitió juntar en un mismo plano a tres de los actores más queridos de la tendencia en una aventura ágil, divertida y de fácil digestión. Por su parte, aunque Kelly no hace acto de presencia hasta bien entrada historia, nos regala algunos de los mejores momentos de su filmografía, como ese combate contra unos policías en medio de un aparcamiento. Conectando con el inicio del texto, podemos situar a “Los demoledores” en un termino medio, pues ni es una excelente propuesta de obligada visión ni un filme abyecto que deba olvidarse con rapidez. Dirige, por cierto, el fallecido Gordon Parks Jr., hijo del afamado cineasta responsable de los imprescindibles primeros títulos de la saga “Shaft”.

Puntuación: 6/10

martes, 27 de junio de 2017

LA SERPIENTE DEL DRAGÓN (Ren gui she hu da jue dou, 1978)



Magia negra, fantasmas y artes marciales son los principales ingredientes de esta entretenida cinta protagonizada por Carter Wong, aquí encarnando a un joven viajero en cuyo camino se topan los más extraños personajes, entre ellos una zorra con más de cien años y cuerpo de mujer, luchadores capaces de transformarse en serpiente, o el espíritu de una señora que fue violada y asesinada en el pasado. Todo muy alocado, con una trama que no se puede seguir con facilidad dada la gran cantidad de personajes que entran y salen de la pantalla, así como por el inusual tono fantástico de la propuesta, lejos de las habituales tramas de venganzas y monjes Shaolin. No obstante se trata de una producción interesante plagada de buenos momentos, como aquel combate entre serpientes o la presencia del espectro de cabellos largos y oscuros, tan común en Asia, y que hoy en día sigue funcionando en películas japonesas, como la reciente “Sadako vs Kayako” (2016). Por su parte, Carter Wong se encontraba en plena forma a la hora de rodar el filme, y le vemos ejecutando varias coreografías a lo largo de todo el metraje, un aliciente más para su visionado. A su manera, un clásico en cierto modo reivindicable, conocedora además de una engañosa distribución en vídeo en España, pues su carátula confeccionada por la empresa Impacto Video prometía persecuciones en coche y armas de fuego. Por supuesto, nada de eso se encuentra en el metraje...

Puntuación: 6/10

jueves, 22 de junio de 2017

HOUSE OF FURY (Jing mo gaa ting, 2005)


Comedia de acción fabricada para el disfrute en familia, “House of fury” fue uno de los largometrajes que Stephen Fung dirigió bajo el sello de su poderoso padrino, Jackie Chan. Contando con Yuen Woo Ping como coreógrafo de las escenas de lucha y un reparto de lujo con nombres como los de Anthony Wong o Daniel Wu, Fung se marca un “Spy Kids” a la oriental con Wong dando vida a un ex-agente secreto retirado que es secuestrado por un villano enfurecido. Por supuesto, serán sus hijos los encargados de rescatarle, adolescentes que nunca antes se habían visto envueltos en una aventura similar.

La premisa es buena y las intenciones nobles, pero la película no pasa de ser un inocente filme para el mercado infantil-juvenil. Dudo que se convierta en un clásico del género, pero gracias a las secuencias de acción y sobre todo a la presencia del genial Anthony Wong, la cinta es perfectamente disfrutable y, por supuesto, preferible a otros productos similares, como la mentada saga de Robert Rodriguez.  

Puntuación: 5/10

lunes, 19 de junio de 2017

LOS INMORTALES: JUEGO FINAL (Highlander: Endgame, 2000)


“Los inmortales”, aquella saga de aventuras y ciencia-ficción que aterrizó en nuestras pantallas a mediados de los años ochenta, caló lo suficiente como para que conociera hasta cinco entregas y diversas series de televisión. La historia ya se sabe: una raza de seres inmortales que navegan por nuestro mundo a través de los años que únicamente conocen la muerte si su cabeza es cercenada. Con dos protagonistas claros en la franquicia -Christopher Lambert primero, Adrian Paul después-, las virtudes de estas fábulas llenas de acción y romance no son pocas: desde los soundtracks plagados de temas de Loreena McKenitt o Queen, hasta los excelentes actores que en un momento u otro intervinieron en las aventuras: Sean Connery, Virgina Madsen, Michael Ironside, Mako o Mario Van Peebles, por destacar a unos pocos.

Ahora nos detendremos en la cuarta parte de las hazañas cinematográficas, datada del año 2000 y que llevó por título “Los inmortales: juego final”. Concebida en realidad para conectar definitivamente la principal serie catódica con los acontecimientos de la gran pantalla, vemos como claramente Lambert, estrella de las tres primeros largometrajes, le pasa el testigo a Adrien Paul, quien había triunfado protagonizando más de cien episodios televisivos. De modo que el argumento es poco novedoso para los que conocen bien la saga: Connor (Lambert), cansado de su inmortalidad y ver que aquellos a los que ama van falleciendo se refugia en un antiguo monasterio, pero su tranquilidad se derrumba cuando aparece Jacob (Bruce Payne), un nuevo villano deseoso de convertirse en el último inmortal y así aplicar la celebre frase de “sólo puede quedar uno”. De este modo, Connor y su amigo Duncan (Paul) deberán luchar juntos para acabar con el enemigo y con su ejercito de inmortales.

Con aspecto casi de episodio alargado, esta cuarta entrega no conoció el aplauso del público ni de la crítica, convirtiéndose en uno de los peores pasajes de una saga. Empero, la película contó con el concurso de una estrella muy querida por los aficionados a las artes marciales, nada menos que Donnie Yen, que con este filme debutaba en Hollywood e iniciaba una carrera internacional que, por suerte, continua hoy en día. Yen interpreta a uno de los rivales principales, un inmortal de nacionalidad oriental experto en el arte de la lucha cuerpo a cuerpo y en el manejo de la espada, habilidades que demuestra en la gran mayoría de sus escenas, pasando a ser, claro, lo mejor de la propuesta. Dicho de otro modo, cada vez que Yen entra en el metraje, el interés aumenta y da algo más de sentido al visionado de la cinta. Por desgracia, más allá de eso el largometraje flojea en varios sentidos (ritmo, interés argumental... ) y su fama de “producto fallido” no debe sorprender en demasía. Existe un montaje alternativo con diferentes escenas adicionales que por lo visto es superior al original. No lo he comprobado, pero francamente, dudo que aporte demasiado a este trabajo en verdad poco relevante.        

Puntuación: 5/10

jueves, 15 de junio de 2017

GEN X COPS (Tejing xinrenlei, 1999)


Cuando a finales de los años noventa Jackie Chan se encontraba en un momento de intensa popularidad -“Duro de matar” se había convertido en un súper éxito y Estados Unidos volvía a llamarle para participar en películas y programas de televisión-, el actor comenzó a producir una serie de títulos que, bajo su sello, buscaban colocación en los diferentes mercados internacionales. Cierto es que Chan llevaba años produciendo películas, pero se notó cierta intención en estos filmes de querer explotar su nombre al máximo, algo lógico, por supuesto. Uno de los más pretenciosos y que más ruido hizo fue “Gen X Cops”, policiaco con sabor adolescente en la linea de la serie “21Jump Street”. Aquí los protagonistas son un grupo de conflictivos muchachos, que aún siendo agentes de la ley son conocidos en su gremio por sus inadecuados modales y formas. Reclutados por el típico Inspector (interpretado por un genial Eric Tsang), formaran un nuevo escuadrón y dedicarán su tiempo a resolver los casos más complejos de la ciudad. Concebida en parte como trampolín para lanzar a nuevas estrellas del cine asiático (Nicholas Tse, Stephen Fung...), la cinta posee no pocas virtudes en cuanto al tratamiento estético, y sin duda funciona a la hora de conectar con el público imberbe, quedando todo en un digno entretenimiento que, sin ser especialmente destacable, al menos cumple su misión de distraer al espectador a lo largo del metraje. Pocas secuencias de lucha, eso sí, pues es evidente que los responsables decidieron poner más atención en las explosiones y situaciones de riesgo.

Bey Logan ejerce un papel secundario como jefe de un equipo especial de la policía, mientras que el propio Jackie Chan realiza un breve cameo al final de la cinta interpretando a un pescador que ayuda a los protagonistas después de una explosión y que, a modo de guiño a los fans, les sentencia una frase tipo “cuando era más joven os hubiera pegado una paliza a los tres”. Dirige la función Benny Chan, cineasta muy ligado a la carrera de Jackie Chan, (suyas son películas como “Who Am I?” o “New Police Story”) y que también llevó a cabo la secuela “Gen Y Cops”, estrenada un año después de la original.   

Puntuación: 5/10

lunes, 12 de junio de 2017

RUEGA POR TU MUERTE (Pray for Death, 1985)


Una de las más logradas aventuras audiovisuales protagonizadas por Sho Kosugi fue este “Ruega por tu muerte” en el que nuestro héroe da vida a Akira Saito, un ninja retirado y reconvertido en un honorable padre de familia -los infantes están interpretados por los hijos reales de Kosugi- que tras un incidente con unos gángsteres se verá obligado a volver a la acción para defender a sus parientes. En efecto, nada nuevo en lo que se refiere a las tramas de luchadores y venganzas, pero cierto es que el filme es rápido y eficaz, con coreografías correctas y sin demasiadas estridencias -a excepción quizás de algunos pasajes con los niños, en especial esa bicicleta armada a prueba de malhechores- y con un Kosugi perfecto en su rol. Por lo demás, las típicas estupideces del cine de acción (dos coches chocan y explotan si explicación alguna), papel de capo mafioso para Michael Constantine (actor que tiempo después realizó una inolvidable interpretación en “Stephen King´s Thinner”) y final que recuerda, quizás demasiado, al desenlace en la sala de espejos de “Operación Dragón”. Dirige, por cierto, el ya fallecido Gordon Hessler, responsable del clásico de Harryhausen “El viaje fantástico de Sinbad” y habitual en la filmografía de Kosugi desde bien entrados los años ochenta. A modo de advertencia, avisar que existen varias versiones de la película, pues algunas escenas de violencia y sexo no pasaron siempre la censura.

Por último, mencionar una anécdota divertida: aprovechando que el personaje de Kosugi se llamaba Akira, la distribuidora española “La Rosa Negra de Arcadia” comercializó la cinta en VHS bajo el título de “Akira vengador”. La cosa no tendría importancia si no fuera porque el filme se nos vendía como si se tratase de una adaptación en imagen real del clásico de Katsuhiro Otomo. Nada más lejos de la realidad, claro, pero atención a la tipografía empleada en la portada, idéntica a la de la obra de Otomo, así como a la explosión que aparece en segundo plano, inexistente en todo el metraje, por supuesto. Tremendo.

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