jueves, 22 de junio de 2017

HOUSE OF FURY (Jing mo gaa ting, 2005)


Comedia de acción fabricada para el disfrute en familia, “House of fury” fue uno de los largometrajes que Stephen Fung dirigió bajo el sello de su poderoso padrino, Jackie Chan. Contando con Yuen Woo Ping como coreógrafo de las escenas de lucha y un reparto de lujo con nombres como los de Anthony Wong o Daniel Wu, Fung se marca un “Spy Kids” a la oriental con Wong dando vida a un ex-agente secreto retirado que es secuestrado por un villano enfurecido. Por supuesto, serán sus hijos los encargados de rescatarle, adolescentes que nunca antes se habían visto envueltos en una aventura similar.

La premisa es buena y las intenciones nobles, pero la película no pasa de ser un inocente filme para el mercado infantil-juvenil. Dudo que se convierta en un clásico del género, pero gracias a las secuencias de acción y sobre todo a la presencia del genial Anthony Wong, la cinta es perfectamente disfrutable y, por supuesto, preferible a otros productos similares, como la mentada saga de Robert Rodriguez.  

Puntuación:

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lunes, 19 de junio de 2017

LOS INMORTALES: JUEGO FINAL (Highlander: Endgame, 2000)


“Los inmortales”, aquella saga de aventuras y ciencia-ficción que aterrizó en nuestras pantallas a mediados de los años ochenta, caló lo suficiente como para que conociera hasta cinco entregas y diversas series de televisión. La historia ya se sabe: una raza de seres inmortales que navegan por nuestro mundo a través de los años que únicamente conocen la muerte si su cabeza es cercenada. Con dos protagonistas claros en la franquicia -Christopher Lambert primero, Adrian Paul después-, las virtudes de estas fábulas llenas de acción y romance no son pocas: desde los soundtracks plagados de temas de Loreena McKenitt o Queen, hasta los excelentes actores que en un momento u otro intervinieron en las aventuras: Sean Connery, Virgina Madsen, Michael Ironside, Mako o Mario Van Peebles, por destacar a unos pocos.

Ahora nos detendremos en la cuarta parte de las hazañas cinematográficas, datada del año 2000 y que llevó por título “Los inmortales: juego final”. Concebida en realidad para conectar definitivamente la principal serie catódica con los acontecimientos de la gran pantalla, vemos como claramente Lambert, estrella de las tres primeros largometrajes, le pasa el testigo a Adrien Paul, quien había triunfado protagonizando más de cien episodios televisivos. De modo que el argumento es poco novedoso para los que conocen bien la saga: Connor (Lambert), cansado de su inmortalidad y ver que aquellos a los que ama van falleciendo se refugia en un antiguo monasterio, pero su tranquilidad se derrumba cuando aparece Jacob (Bruce Payne), un nuevo villano deseoso de convertirse en el último inmortal y así aplicar la celebre frase de “sólo puede quedar uno”. De este modo, Connor y su amigo Duncan (Paul) deberán luchar juntos para acabar con el enemigo y con su ejercito de inmortales.

Con aspecto casi de episodio alargado, esta cuarta entrega no conoció el aplauso del público ni de la crítica, convirtiéndose en uno de los peores pasajes de una saga. Empero, la película contó con el concurso de una estrella muy querida por los aficionados a las artes marciales, nada menos que Donnie Yen, que con este filme debutaba en Hollywood e iniciaba una carrera internacional que, por suerte, continua hoy en día. Yen interpreta a uno de los rivales principales, un inmortal de nacionalidad oriental experto en el arte de la lucha cuerpo a cuerpo y en el manejo de la espada, habilidades que demuestra en la gran mayoría de sus escenas, pasando a ser, claro, lo mejor de la propuesta. Dicho de otro modo, cada vez que Yen entra en el metraje, el interés aumenta y da algo más de sentido al visionado de la cinta. Por desgracia, más allá de eso el largometraje flojea en varios sentidos (ritmo, interés argumental... ) y su fama de “producto fallido” no debe sorprender en demasía. Existe un montaje alternativo con diferentes escenas adicionales que por lo visto es superior al original. No lo he comprobado, pero francamente, dudo que aporte demasiado a este trabajo en verdad poco relevante.        

Puntuación:

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jueves, 15 de junio de 2017

GEN X COPS (Tejing xinrenlei, 1999)


Cuando a finales de los años noventa Jackie Chan se encontraba en un momento de intensa popularidad -“Duro de matar” se había convertido en un súper éxito y Estados Unidos volvía a llamarle para participar en películas y programas de televisión-, el actor comenzó a producir una serie de títulos que, bajo su sello, buscaban colocación en los diferentes mercados internacionales. Cierto es que Chan llevaba años produciendo películas, pero se notó cierta intención en estos filmes de querer explotar su nombre al máximo, algo lógico, por supuesto. Uno de los más pretenciosos y que más ruido hizo fue “Gen X Cops”, policiaco con sabor adolescente en la linea de la serie “21Jump Street”. Aquí los protagonistas son un grupo de conflictivos muchachos, que aún siendo agentes de la ley son conocidos en su gremio por sus inadecuados modales y formas. Reclutados por el típico Inspector (interpretado por un genial Eric Tsang), formaran un nuevo escuadrón y dedicarán su tiempo a resolver los casos más complejos de la ciudad. Concebida en parte como trampolín para lanzar a nuevas estrellas del cine asiático (Nicholas Tse, Stephen Fung...), la cinta posee no pocas virtudes en cuanto al tratamiento estético, y sin duda funciona a la hora de conectar con el público imberbe, quedando todo en un digno entretenimiento que, sin ser especialmente destacable, al menos cumple su misión de distraer al espectador a lo largo del metraje. Pocas secuencias de lucha, eso sí, pues es evidente que los responsables decidieron poner más atención en las secuencias de explosiones y situaciones de riesgo.

Bey Logan ejerce un papel secundario como jefe de un equipo especial de la policía, mientras que el propio Jackie Chan realiza un breve cameo al final de la cinta interpretando a un pescador que ayuda a los protagonistas después de una explosión y que, a modo de guiño a los fans, les sentencia una frase tipo “cuando era más joven os hubiera pegado una paliza a los tres”. Dirige la función Benny Chan, cineasta muy ligado a la carrera de Jackie Chan, (suyas son películas como “Who Am I?” o “New Police Story”) y que también llevó a cabo la secuela “Gen Y Cops”, estrenada un año después de la original.   

Puntuación:

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lunes, 12 de junio de 2017

RUEGA POR TU MUERTE (Pray for Death, 1985)


Una de las más logradas aventuras audiovisuales protagonizadas por Sho Kosugi fue este “Ruega por tu muerte” en el que nuestro héroe da vida a Akira Saito, un ninja retirado y reconvertido en un honorable padre de familia -los infantes están interpretados por los hijos reales de Kosugi- que tras un incidente con unos gángsteres se verá obligado a volver a la acción para defender a sus parientes. En efecto, nada nuevo en lo que se refiere a las tramas de luchadores y venganzas, pero cierto es que el filme es rápido y eficaz, con coreografías correctas y sin demasiadas estridencias -a excepción quizás de algunos pasajes con los niños, en especial esa bicicleta armada a prueba de malhechores- y con un Kosugi perfecto en su rol. Por lo demás, las típicas estupideces del cine de acción (dos coches chocan y explotan si explicación alguna), papel de capo mafioso para Michael Constantine (actor que tiempo después realizó una inolvidable interpretación en “Stephen King´s Thinner”) y final que recuerda, quizás demasiado, al desenlace en la sala de espejos de “Operación Dragón”. Dirige, por cierto, el ya fallecido Gordon Hessler, responsable del clásico de Harryhausen “El viaje fantástico de Sinbad” y habitual en la filmografía de Kosugi desde bien entrados los años ochenta. A modo de advertencia, avisar que existen varias versiones de la película, pues algunas escenas de violencia y sexo no pasaron siempre la censura.

Por último, mencionar una anécdota divertida: aprovechando que el personaje de Kosugi se llamaba Akira, la distribuidora española “La Rosa Negra de Arcadia” comercializó la cinta en VHS bajo el título de “Akira vengador”. La cosa no tendría importancia si no fuera porque el filme se nos vendía como si se tratase de una adaptación en imagen real del clásico de Katsuhiro Otomo. Nada más lejos de la realidad, claro, pero atención a la tipografía empleada en la portada, idéntica a la de la obra de Otomo, así como a la explosión que aparece en segundo plano, inexistente en todo el metraje, por supuesto. Tremendo.

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viernes, 28 de abril de 2017

RING OF FIRE II: SANGRE Y ACERO (Ring of Fire II: Blood and Steel, 1993)



Sin trampa ni cartón, “Ring of fire 2”es un cinta que continúa la historia de su predecesora, esto es, siguiendo las peripecias del Dr. Johnny Wu –interpretado por Don ´The Dragon` Wilson- y sus amigos. Con los personajes ya presentados en la primera entrega y sus conflictos internos cerrados, el director Richard W. Munchkin se vio capaz de introducir a la pandilla (ahora todos son amigos) en nuevas aventuras en las que poder demostrar sus habilidades en las artes marciales. De este modo vemos como, tras un espectacular robo en una tienda, los villanos de turno secuestran a la novia de Johnny llevándosela a su terreno, una especie de ciudad subterránea en la que conviven diferentes clanes al más puro estilo “The Warriors” (1979) de Walter Hill. Aderezado todo con un DJ trasnochado que narra todo al detalle -¡como en el “Zombie 3” (1988) de Fulci!-, los protagonistas tendrán que hacer frente a la situación participando en multitud de combates en los que deberán obtener la victoria si quieren seguir con vida. Y aunque, obviamente, todo esté ya muy visto y el nivel de novedad sea casi cero, sería injusto no reconocer que estamos ante una película amena y bien construida, perfecta como divertimento para pasar un rato agradable. Las andanzas de este médico experto en patadas no acabaron, pues al año siguiente de “Ring of fire 2” vino “Ring of fire 3”, filme que muy probablemente acabemos reseñando en este blog.  

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viernes, 14 de abril de 2017

EL GUERRERO DEL BOSQUE (Forest Warrior, 1996)


Conocida en determinados circuitos como “la película en la que Chuck Norris se convierte en oso”, “El guerrero del bosque” es un filme de carácter familiar que mezcla de forma un tanto ingenua la aventura y la fantasía con ciertos toques de artes marciales, justificando así la presencia en el reparto del conocido karateka. Todo ello orquestado por el realizador Aaron Norris, hermano del actor y responsable de obras tan interesantes como “Hitman” (1991) o “Juntos para vencer” (1992); no puede decirse lo mismo del título que nos ocupa, una propuesta a todas luces menor en la filmografía de ambos que además ayuda, de forma negativa, a ensuciar la imagen del protagonista de “Golpe por golpe” (1981).

Un grupo de niños aficionados a las acampadas en el bosque conocen gracias a un anciano cercano las historias de McKenna (Chuck Norris), un guerrero que murió al tratar de salvar a su pareja y que ahora, convertido en un espíritu bondadoso, vela por la seguridad del terreno. Cuando un empresario con actitudes de mafioso -interpretado por Terry Kiser, la estrella de “Este muerto está muy vivo”(1989)- intente talar los arboles para montar un centro comercial (o algo así) los críos y el fantasma harán todo lo que esté en su poder para evitarlo. Si de por sí la sinopsis suena horrible, habría que añadir que la cinta presenta numerosos fallos de raccord, interpretaciones bastante flojas, efectos especiales indignos y un ritmo pausado que invita al aburrimiento. Un final feliz y diferentes conexiones con el cine infantil más básico redondean una propuesta innecesaria en todo momento.

Como se anunciaba al inicio de la reseña, en el filme aparecen algunos combates efectuados, claro, por Chuck Norris, pero cuya calidad dista mucho de los famosos encuentros entre el astro y Bruce Lee, Bill Wallace o Richard Norton. Aquí la acción aparece de manera un tanto brusca y descuidada, con un tono de humor siempre en busca de la risa de los infantes que acaba por convertirse en otra brecha narrativa. En fin, “El guerrero del bosque” no contentará al espectador medio y únicamente será agradecida por aquellos fans que quieran completar su colección privada de películas de Chuck Norris. Poco más.

Puntuación:
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martes, 11 de abril de 2017

CONTACTO SANGRIENTO III (a.k.a. COMBATE SANGRIENTO) (Bloodsport III, 1996)



Tercera entrega de una saga que inició Van Damme basándose en un personaje real -Frank Dux- y que conoció continuidad en el mercado doméstico gracias a que productores y distribuidores quisieron exprimir el tema de los combates clandestinos. De modo que en “Bloodsport III” volvemos a encontrarnos con los mismos personajes de la segunda parte -interpretados nuevamente por Daniel Bernhardt, James Hong y Pat Morita- y con una estructura narrativa similar: mientras que “Bloodsport II” estaba narrada a partir de un largo flashback en el que el Maestro Sun explicaba a sus alumnos como Alex Cardo se convirtió en Campeón del Kumite, aquí es el propio Cardo quien le cuenta a su hijo cómo tras aquella victoria siguió participando en torneos similares. Pero el guión es lo de menos, pues todo es una mera excusa para que por la pantalla desfilen multitud de luchadores y el espectador pueda disfrutar de combates en el ring. Sin sorpresas argumentales ni pericias técnicas, “Bloodsport III” es tan llana como eficaz, un producto que ofrece lo que promete sin demasiadas complicaciones. Los personajes vuelven a ser meros monigotes colocados casi al azar, es cierto, y el villano final tiene menos carisma que los aparecidos en anteriores entregas, pero se puede llegar a aceptar pues claramente se trata de una producción complementaria, sin apenas posibilidad de lucimiento por parte de los responsables (empezando por el director Alex Mehrez); la situación y el guión apenas apenas lo permite. Sorprende, eso sí, la introducción de ciertos elementos de corte fantástico, absolutamente inadecuados y cercanos al ridículo. En este sentido, vemos como el Maestro Sun es capaz de sanar una herida con sólo pasar la mano por encima, o como Cardo puede encender un fuego con cierto láser desprendido de su dedo. Momentos risibles, como se puede imaginar, que detienen el ritmo, sonrojan al público y restan verosimilitud a la propuesta. Tampoco importa tanto, evidentemente, y lo mejor es centrar la atención en los combates y quedarse con la buena presencia que desprende Daniel Bernhardt, sin duda uno de los nombres clave para entender aquella ola videoclubera que asoló en los años noventa. Como dato final, aportar que existió un “Bloodsport IV”, también con Bernhardt como estrella de la función, pero dando vida a otro personaje en un libreto que se desprendía casi por completo de la saga. No la he visto, de modo que no puedo ofrecer una opinión al respecto.    

Puntuación:

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