viernes, 28 de abril de 2017

RING OF FIRE II: SANGRE Y ACERO (Ring of Fire II: Blood and Steel, 1993)



Sin trampa ni cartón, “Ring of fire 2”es un cinta que continúa la historia de su predecesora, esto es, siguiendo las peripecias del Dr. Johnny Wu –interpretado por Don ´The Dragon` Wilson- y sus amigos. Con los personajes ya presentados en la primera entrega y sus conflictos internos cerrados, el director Richard W. Munchkin se vio capaz de introducir a la pandilla (ahora todos son amigos) en nuevas aventuras en las que poder demostrar sus habilidades en las artes marciales. De este modo vemos como, tras un espectacular robo en una tienda, los villanos de turno secuestran a la novia de Johnny llevándosela a su terreno, una especie de ciudad subterránea en la que conviven diferentes clanes al más puro estilo “The Warriors” (1979) de Walter Hill. Aderezado todo con un DJ trasnochado que narra todo al detalle -¡como en el “Zombie 3” (1988) de Fulci!-, los protagonistas tendrán que hacer frente a la situación participando en multitud de combates en los que deberán obtener la victoria si quieren seguir con vida. Y aunque, obviamente, todo esté ya muy visto y el nivel de novedad sea casi cero, sería injusto no reconocer que estamos ante una película amena y bien construida, perfecta como divertimento para pasar un rato agradable. Las andanzas de este médico experto en patadas no acabaron, pues al año siguiente de “Ring of fire 2” vino “Ring of fire 3”, filme que muy probablemente acabemos reseñando en este blog.  

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viernes, 14 de abril de 2017

EL GUERRERO DEL BOSQUE (Forest Warrior, 1996)


Conocida en determinados circuitos como “la película en la que Chuck Norris se convierte en oso”, “El guerrero del bosque” es un filme de carácter familiar que mezcla de forma un tanto ingenua la aventura y la fantasía con ciertos toques de artes marciales, justificando así la presencia en el reparto del conocido karateka. Todo ello orquestado por el realizador Aaron Norris, hermano del actor y responsable de obras tan interesantes como “Hitman” (1991) o “Juntos para vencer” (1992); no puede decirse lo mismo del título que nos ocupa, una propuesta a todas luces menor en la filmografía de ambos que además ayuda, de forma negativa, a ensuciar la imagen del protagonista de “Golpe por golpe” (1981).

Un grupo de niños aficionados a las acampadas en el bosque conocen gracias a un anciano cercano las historias de McKenna (Chuck Norris), un guerrero que murió al tratar de salvar a su pareja y que ahora, convertido en un espíritu bondadoso, vela por la seguridad del terreno. Cuando un empresario con actitudes de mafioso -interpretado por Terry Kiser, la estrella de “Este muerto está muy vivo”(1989)- intente talar los arboles para montar un centro comercial (o algo así) los críos y el fantasma harán todo lo que esté en su poder para evitarlo. Si de por sí la sinopsis suena horrible, habría que añadir que la cinta presenta numerosos fallos de raccord, interpretaciones bastante flojas, efectos especiales indignos y un ritmo pausado que invita al aburrimiento. Un final feliz y diferentes conexiones con el cine infantil más básico redondean una propuesta innecesaria en todo momento.

Como se anunciaba al inicio de la reseña, en el filme aparecen algunos combates efectuados, claro, por Chuck Norris, pero cuya calidad dista mucho de los famosos encuentros entre el astro y Bruce Lee, Bill Wallace o Richard Norton. Aquí la acción aparece de manera un tanto brusca y descuidada, con un tono de humor siempre en busca de la risa de los infantes que acaba por convertirse en otra brecha narrativa. En fin, “El guerrero del bosque” no contentará al espectador medio y únicamente será agradecida por aquellos fans que quieran completar su colección privada de películas de Chuck Norris. Poco más.

Puntuación:
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martes, 11 de abril de 2017

CONTACTO SANGRIENTO III (a.k.a. COMBATE SANGRIENTO) (Bloodsport III, 1996)



Tercera entrega de una saga que inició Van Damme basándose en un personaje real -Frank Dux- y que conoció continuidad en el mercado doméstico gracias a que productores y distribuidores quisieron exprimir el tema de los combates clandestinos. De modo que en “Bloodsport III” volvemos a encontrarnos con los mismos personajes de la segunda parte -interpretados nuevamente por Daniel Bernhardt, James Hong y Pat Morita- y con una estructura narrativa similar: mientras que “Bloodsport II” estaba narrada a partir de un largo flashback en el que el Maestro Sun explicaba a sus alumnos como Alex Cardo se convirtió en Campeón del Kumite, aquí es el propio Cardo quien le cuenta a su hijo cómo tras aquella victoria siguió participando en torneos similares. Pero el guión es lo de menos, pues todo es una mera excusa para que por la pantalla desfilen multitud de luchadores y el espectador pueda disfrutar de combates en el ring. Sin sorpresas argumentales ni pericias técnicas, “Bloodsport III” es tan llana como eficaz, un producto que ofrece lo que promete sin demasiadas complicaciones. Los personajes vuelven a ser meros monigotes colocados casi al azar, es cierto, y el villano final tiene menos carisma que los aparecidos en anteriores entregas, pero se puede llegar a aceptar pues claramente se trata de una producción complementaria, sin apenas posibilidad de lucimiento por parte de los responsables (empezando por el director Alex Mehrez); la situación y el guión apenas apenas lo permite. Sorprende, eso sí, la introducción de ciertos elementos de corte fantástico, absolutamente inadecuados y cercanos al ridículo. En este sentido, vemos como el Maestro Sun es capaz de sanar una herida con sólo pasar la mano por encima, o como Cardo puede encender un fuego con cierto láser desprendido de su dedo. Momentos risibles, como se puede imaginar, que detienen el ritmo, sonrojan al público y restan verosimilitud a la propuesta. Tampoco importa tanto, evidentemente, y lo mejor es centrar la atención en los combates y quedarse con la buena presencia que desprende Daniel Bernhardt, sin duda uno de los nombres clave para entender aquella ola videoclubera que asoló en los años noventa. Como dato final, aportar que existió un “Bloodsport IV”, también con Bernhardt como estrella de la función, pero dando vida a otro personaje en un libreto que se desprendía casi por completo de la saga. No la he visto, de modo que no puedo ofrecer una opinión al respecto.    

Puntuación:

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jueves, 6 de abril de 2017

CONTACTO SANGRIENTO II: LA MANO DE HIERRO (Bloodsport II: The Next Kumite, 1996)


Por todos es sabido que “Contacto sangriento-Bloodsport” (1988) fue uno de los títulos más importantes del género de las artes marciales de la década de los ochenta. Colocó en el mapa a su protagonista, Van Damme, y desató un interés por los torneos de lucha que generó la realización de múltiples copias que trataron de saciar a los fans, algunas con mayor fortuna que otras. Pero tuvieron que pasar casi diez años para que llegara la secuela oficial del filme, “Bloodsport 2”, una película hoy bastante olvidada que no obstante presenta algunas virtudes interesantes.

La sinopsis podría resumirse del siguiente modo: Alex Cardo es un ladrón experto en antigüedades y habilidoso luchador que tras el robo truncado de una espada milenaria propiedad del Sr. Leung acaba encarcelado en una prisión asiática. Allí conocerá al Maestro Sun, un anciano sabio que le inculcará la disciplina necesaria para convertirse en el mejor de los guerreros, mostrándole nuevos movimientos como la conocida Mano de Hierro. Sun también le contará a Alex la existencia del Kumite, el legendario y clandestino torneo de artes marciales; en honor a su maestro, el joven protagonista se inscribirá en él tras cumplir su condena con el propósito de proclamarse campeón.

Aunque en un principio la idea de los productores era realizar una continuación directa de la cinta original contando nuevamente con Van Damme en el rol principal, se tuvo que optar por un nuevo plan ante la imposibilidad de tener al belga en el elenco por diferentes motivos (escaso presupuesto, existencia de otros compromisos por parte del actor, etc.). De este modo, se creó un nuevo personaje, Cardo, que llevó el rostro del debutante Daniel Berhardt, modelo y luchador de origen suizo en cierto modo similar físicamente a Van Damme y que por aquel entonces quería introducirse en la industria cinematográfica. La tarea de Bernhardt no fue fácil pero logró su cometido realizando una interpretación diferente que se alejaba por completo del personaje modelo y demostrando su buen hacer en el terreno de los combates. Por lo demás, se trató de darle continuidad a la historia original manteniendo la localización del Kumite y contando con el actor Donald Gibb para que una vez más interpretase a Jackson, aquel entrañable peleador con aspecto de motero. Se repiten otros conceptos, claro -el alumno que quiere honrar a su mentor, el villano de origen asiático...-, construyendo así un largometraje que se balancea entre la secuela y el remake que si bien es cierto que en ningún momento logra acercarse a su referencia en lo que a calidad se refiere (las coreografías son menos espectaculares, los personajes apenas poseen fondo) sería injusto condenarlo al ostracismo fílmico pues en conjunto se trata de un trabajo atractivo que no llega a insultar al primer “Bloodsport” al jugar claramente en una liga diferente, inferior por supuesto, que sin embargo consigue contentar a aquellos que deseen descubrir nuevas aventuras entorno al ya mítico Kumite. Y como decimos, Bernhardt mantiene el tipo y logra conducir el proyecto por buen camino.

“Bloodsport 2” supuso la opera prima de su director, Alan Mehrez, que contó para el cast con secundarios de lujo como James Hong -en el papel del Maestro San- o el imprescindible Pat Morita, aquí en una colaboración especial dando vida al multimillonario al que Cardo planea robar al inicio de la historia.
 
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martes, 4 de abril de 2017

RING DE FUEGO (Ring of fire, 1991)


Aunque a lo largo de los años Don “The Dragon” Wilson se haya empeñado en participar en multitud de géneros -ciencia-ficción, policiacos e incluso cine de terror- no hay duda de que sus trabajos más interesantes son aquellos que se centran en el territorio de las artes marciales. Y es que, no nos engañemos, Wilson no es un gran actor, pero si es cierto que al menos posee cierto carisma y sabe como comportarse frente a la pantalla a la hora de pelear. De este modo, “Ring de fuego” es tal vez una de las mejores cintas de su filmografía, aunque casualmente no fue confeccionada para su lucimiento. Si nos detenemos un momento, podemos mencionar que productora PM Entertainment tenía un contrato preparado para Loren Avedon (la estrella de “No retreat, no surrender 2”) y “Ring de fuego” iba a ser una de las primeras producciones del acuerdo, pero Avedon rechazó la oferta al tratarse de un cine de muy bajo presupuesto, poniendo la vista en proyectos más grandes; Wilson sí aceptó, asentando así su estatus de mini-estrella en los circuitos domésticos (videoclub, televisión...).

Centrándonos en la sinopsis del filme vemos que nos hayamos ante una nueva versión del clásico “Romeo y Julieta”, pues trata sobre los constantes conflictos entre bandas formadas por la comunidad asiática de Los Angeles y los propios norteamericanos. Y como en la obra de Shakespeare, la muchacha protagonista se enamora de uno de los miembros del clan rival. Todo ello aquí bajo la atenta mirada de un inspector de policía de origen latino. El propio director, Richard V. Munchkin, reconoció que se vio obligado a acudir al autor de “Hamlet” para escribir el guión debido al escaso presupuesto, pues tuvo que presentar un primer un primer libreto en dos semanas. Como aquel que dice, optó por el camino fácil, inclinándose por crear una simple excusa que obligue a los protagonistas a luchar entre ellos. No obstante, no nos engañemos, el guión es lo de menos -aunque cierto es que hay algunos puntos interesantes, como aquellos hermanos que perdieron a su padre en Vietnam, o el joven asiático que lucha por estudiar y trabajar en EE.UU.- Lo realmente importante y por lo que llama la atención la película es por el muestrario de combates que se observan a lo largo del metraje. Junto a Wilson, otros cracks como Eric Lee, Gary Daniels o Dale Jacoby complementan el reparto y muestran sus aptitudes frente al espectador, un recital de artes marciales con el look típico de los años 90, incluyendo alusiones a temas ya conocidos por los aficionados, destacando ese combate con los guantes llenos de resina y vidrios rotos...

Sin ser una joya esencial ni mucho menos, sí podemos afirmar que “Ring de fuego” se haya entre los mejores productos que nacieron con afán exploitotaion de los clásicos de Van Damme. Entretenida y con buenas coreografías, no es necesario bucear en sus defectos -que por supuesto los tiene-, vale más dejarse llevar y disfrutar del recital de hostias que reparten Wilson y compañía. ¿No?.
          
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viernes, 31 de marzo de 2017

REENCARNACIÓN (Deathline, 1997)



La primera película en la que coincidieron Rutger Hauer y Mark Dacasacos fue este insulso thriller futurista sobre engaños y venganzas dirigido por Tibor Takács (“Sanctuary”, 1998). Ambos actores forman equipo al inicio del metraje, pero todo se trunca cuando Dacascos traiciona a su compañero, Hauer, matándole a él y a su esposa; gracias a la tecnología, el Gobierno logra resucitarle, iniciándose así una trama de venganza con disparos y patadas, tan convencional como inocente. Nada nuevo bajo el sol, “Reencarnación” sólo se podría llegar a salvar por las presencias de sus protagonistas, pues este intento de emular a otros clásicos de la ciencia ficción -las coñas hacia el sistema generado por los medios de comunicación es muy similar a lo que vemos en la saga iniciada con “RoboCop” (1987)- es un filme en esencia vacío que no aporta demasiado ni a los fans de la estética cyber-punk ni mucho menos a los seguidores de las artes marciales.    
Puntuación:
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miércoles, 29 de marzo de 2017

EL ENVIADO (The Minion, 1998)


Una más de las incursiones de Dolph Lundgren en el género fantástico tras previas propuestas aceptables como “Masters del Universo” (1987) o “Dark Angel” (1990). Aquí el sueco interpreta a Lukas, un miembro de la orden de los Templarios con el objetivo de interceptar los planes de un ser demoniaco que está causando el pánico en las calles de Nueva York.

Producto menor e intrascendente, bastante frío y sin gancho, probablemente su única virtud sea la presencia de Lundgren como protagonista dando vida al héroe que se enfrentará con puños y patadas a las fuerzas del Mal. Por lo demás, nos encontramos ante una película que opta por circular por los terrenos de la aventura blanda en lugar de tratar de apostar por una estética más salvaje y terrorífica, algo que el metraje pide a gritos en todo momento. Efectos especiales surgidos de la peor serie B, subtramas de problemas familiares en torno al personaje femenino co-protagonista que no logran captar la atención y un final sencillo y de manual que apenas sorprende son los elementos con los que el realizador Jean-Marc Piché adereza la cinta, un filme fallido como pocos que, sin duda, podría haber llegado mucho más lejos, pues partía de una base atractiva sobre el papel. Algunas fuentes aseguran que el mismísimo Michele Soavi -responsable de las magnificas “Aquarius” (1987) y “Dellamorte Dellamore” (1994)- a punto estuvo de dirigir la película; una pena, porque estoy seguro de que en sus manos la propuesta habría sido altamente interesante y hubiese llegado a mejor puerto. Otra vez será.  

Puntuación:
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