lunes, 19 de febrero de 2018

GOLIMAR: THE MOVIE (2017)



“Golimar: The Movie”, es un extraño aunque agradecido ejercicio cinematográfico, concebido con el propósito de crear una divertida pieza audiovisual a partir del metraje propio de una cinta de nacionalidad india de la década de los ochenta. Así, en una práctica similar a la que empleó Woody Allen en su “What´s up Tiger Lily” (1966), el misterioso Ognimod Zepol agarró el largometraje de acción “Donga” (1985) de dos horas y media de duración y lo convirtió en una comedia disparatada, cambiando para ello el significado de algunos diálogos y rebajando el metraje a unos escuetos 85 minutos aproximados. El resultado es una fiesta llena persecuciones, tiroteos, artes marciales y venganzas, protagonizada por una de las estrellas del Telegu Cinema, Chiranjeevi, conocido por estos lares por cintas como “Indiano Jones y el agua de la eternidad” (2004) o “Por un puñado de rupias” (1990). Lo que Zepol sí mantuvo en la película fueron los números musicales, tan comunes en esta cinematografía, incluyendo el ya mítico (y viral) “Golimar”, en el que Chiranjeevi y el resto del equipo emulaban al mítico videoclip “Thriller” que John Landis coordinó para Michael Jackson.

La historia es lo de menos, pero vendría a contar las aventuras de un ladrón huérfano de padre en constante búsqueda de aquellos que asesinaron a su progenitor. De todos modos, lo sugestivo aquí no es tratar de seguir el guión, si no dejarse llevar por la música, los momentos de acción (que van de lo aberrante a la genialidad: francamente estupenda resulta ser una persecución en moto situada casi en el ecuador del metraje, pero patética es una pelea planteada en un cementerio al inicio del filme) y, sobre todo, el carisma de Chiranjeevi, ese super-héroe humano, ya imprescindible en la iconografía de la serie Z, que con sus movimientos y su voz cautivan al más curtido; sí hay que ver algo de este actor, tal vez sea buena idea comenzar por esta obra.

lunes, 5 de febrero de 2018

LA MÁSCARA DE LA MUERTE (Mask of death, 1996)


La técnica del transplante facial ha servido como base en multitud de películas a lo largo de la historia del cine. Sin pensar demasiado, podemos recordar “Cara robada” (1952) de Terence Fisher, “Jail Bait” (1954) de Ed Wood o, más recientemente, “Cara a cara” (1997) de John Woo. Es un tema que, bien empleado, invita a la construcción de una trama interesante, a la vez que permite la posibilidad de combinar diferentes géneros en una misma trama. De terror al thriller, de la ciencia ficción al drama, pasando si se quiere a la sátira o la parodia. Así no debe extrañar, en absoluto, que el cine de serie B destinado a los videoclubs en los años noventa quisiese acercarse al mentado método ya que regala la ocasión de introducir al action-hero de turno en una trepidante aventura llena suspense, equívocos y venganzas. Es el caso de “La máscara de la muerte”, cinta de acción protagonizada por Lorenzo Lamas.

La sinopsis podría resumirse del siguiente modo: Jason McKeena es un buen policía que en una operación contra el mafioso Mason pierde a su esposa y a algunos de sus compañeros. Mason también fallece en la maniobra, circunstancia que los altos dirigentes de la ley deciden emplear urdiendo un insólito plan: aprovechando el parecido físico entre McKeena y Mason, el agente se somete a una operación de cirugía plástica, adoptando la forma del gángster y así introducirse en la organización criminal con el fin de desmantelarla desde dentro.


Con un planteamiento tan simple como efectivo, el cineasta David Mitchell construye esta epopeya en la que Lamas, además de lucirse como artista marcial, puede demostrar a sus fans que es capaz de interpretar dos registros diferentes en una misma película. El resultado, lejos de ser una obra maestra, ni tan siquiera un filme para tener de referencia en el género de acción, es al menos lo suficientemente entretenido como para que el espectador poco riguroso pase un rato grato con su visionado. No es de lo mejor de Lamas, ni mucho menos -son muy superiores sus gestas dentro del subgénero de torneos de lucha, “Final Impact” (1992) o “Gallo de pelea” (1991), por ejemplo-, pero tampoco es tan aberrante como otros títulos interpretados por el actor. Junto a él, dos presencias muy interesantes, por un lado Billy Dee Williams (inolvidable Lando Calrissian en el universo “Star Wars” o Harvey Dent en el “Batman” de Tim Burton) y la siempre genial Rae Dawn Chong (“En busca del fuego” [1981], “Beat street” [1984], “Crying Freeman” [1995], “El gato infernal” [1990]...).  

Puntuación: 5/10

lunes, 1 de enero de 2018

LA TRAMPA DEL ASESINO (The Contractor, 2007)



“La trampa del asesino” es un largometraje absolutamente fallido situado en el peor momento de la carrera de su protagonista, Wesley Snipes, esto es, entre los años 2003 y 2008 -casi una década llena de filmes inocuos y faltos de interés, con determinadas excepciones, pues podríamos salvar de la quema algún que otro thriller, como “Caos” por ejemplo-. La cinta en cuestión, dirigida por Josef Rusnak (responsable de aquella sci-fi movie de culto llamada “Nivel 13”) se centra en James Dial (Snipes), un agente de la CIA envuelto en la tradicional trama de un gobierno que quiere deshacerse de él tras una operación de alto secreto; así, el héroe deberá huir de aquellos que le quieren muerto, siempre en busca de una vida mejor. En su trayectoria se verá involucrada, además, una niña de unos doce años con la que entabla una peculiar amistad. Película mala, muy mala incluso, de laq que únicamente podemos destacar la asistencia de Snipes, actor excelente, aquí correcto tanto en las secuencias dramáticas como en los momentos de acción -en este sentido, mencionemos que hay en el filme una única escena de artes marciales, bien ejecutada por Snipes y su compañero, pero tan mal realizada que la fuerza que podría transmitir acaba por colisionar hasta concluir en un error-. Al margen de Wesley Sinipes, por la pantalla también circulan otros rostros conocidos, como Lena Headey o Charles Dance, pero sus presencias no ayudan a salvar la catástrofe...más bien al contrario, pues invita a preguntarnos por qué actores tan interesantes se involucran en este tipo de proyectos.   

Puntuación: 2/10

jueves, 28 de diciembre de 2017

VENGANZA CIEGA (Out For a Kill, 2003)


Uno de los peores títulos de la filmografía de Steven Seagal es sin duda este pobre e infame thriller de acción confeccionado para el mercado del vídeo en el que el aikidoka da vida a un gángster reformado y reconvertido en profesor de arqueología al que le tienden una trampa mientras realiza unas excavaciones, acabando con sus huesos en prisión. Al salir, como es habitual en estas tramas, jura venganza acabando con todo un batallón de mafiosos. Algo completamente rutinario, sin sorpresa alguna, que sirve únicamente para regocijar a todos los detractores del protagonista de “Alerta máxima”.

Llena de defectos desde el inicio, podemos distinguir, por ejemplo, un montaje descuidado lleno de insólitas elipsis, una realización plana que llega a aburrir y, sobre todo, un guión demasiado tradicional plagado, eso sí, de algunas líneas de guion que llaman la atención de cualquiera. Citando dos de ellas, memorable es el momento en que un jefe de policía habla con su compañera y sentencia aquello de “si ese tipo es inocente, el Papa lleva tanga” (sic). Por otro lado, también celebre es la escena en que Seagal tiene a uno de sus enemigos agarrado del cuello y con absoluta normalidad le pregunta “¿quien mató a mi mujer, capullo?; el pobre diablo contesta y acto seguido nuestro protagonista le rompe el pescuezo. De todos modos, la escena sirve para resumir la tónica del largometraje en lo que se refiere a la interpretación de Steven Seagal. Y es que, si cierto es que en el pasado estuvo correcto a las órdenes de realizadores como Andrew Davis, Dwight H. Little o Andrezj Bartkowiak, aquí al trabajar con un cineasta algo impersonal como Michael Oblowitz lo que se consigue es una actuación del todo obtusa y sin gracia, colocando la misma cara al enterarse de la muerte de su ayudante que cuando le confiesa a su esposa “soy feliz”. Menos mal que de vez en cuando el actor regala a sus antiguos seguidores las obligatorias secuencias de artes marciales, bien desarrolladas en su mayoría, pero poco destacables al estar ubicadas dentro de un producto a todas luces deficiente.   

Puntuación: 2/10

martes, 26 de diciembre de 2017

EL LÁTIGO MÁGICO (Sen blain, 1986)



Diminuto clásico chino de la década de los 80 protagonizado por un joven granjero especializado en soja que, además, posee una larga trenza con la cual combatir contra todos aquellos que le humillan. Se trata pues de una cinta de artes marciales construida en base a la peculiaridad referida a un atributo físico del personaje principal -algo similar a lo ocurrido en títulos como “El luchador manco” o “Los maestros tullidos”, por ejemplo- pero que por desgracia no va mucho más allá ya que, aunque la trama trate de introducir una historia de amor entre el héroe y una joven, o, ya casi al final del metraje, el guión vire hacia derroteros de batallas entre el territorio asiático y el ejército extranjero, la película peca de apoyarse en exceso en la virtud de la figura estrella, sin ser algo tan atractivo para el espectador, por mucho que así se nos intente vender. Con todo, su ritmo veloz, sus peleas no del todo desdeñables y su buena puesta en escena -el tratado lumínico, oscuro y a ratos tenebroso, es un valor a tener muy en cuenta, pues dota todo de un aire mágico sin duda cautivador- hacen que su visionado se convierta en una distracción inocente. Sorprende, eso sí, que el filme arrastre, como decíamos al inicio del texto, cierto culto dado que, sin ser “El látigo mágico” una película nefasta, tampoco destaca entre otros títulos semejantes de idéntica nacionalidad.  

Puntuación: 4/10     

jueves, 9 de noviembre de 2017

HONG KONG CINEMA (Cinema of vengance, 1994)


Interesante documental filmado en los años noventa por Toby Russell que analiza la industria del cine de Hong Kong desde prácticamente sus inicios, haciendo hincapié en los éxitos de personalidades como Bruce Lee, Run Run Shaw, Jackie Chan o John Woo. Para tal fin, el realizador llena el metraje con segmentos de películas conocidas -ahí están “El camino del dragón” o “El mono borracho en el ojo del tigre”-, apoyándose además en entrevistas exclusivas con Jimmy Wang Yu, Don “The Dragon” Wilson o Sophia Crawford entre muchos otros. Y aunque visto hoy pueda parecer que no aporte nada nuevo -más bien al contrario, pues por ejemplo aparece una conversación con Bruce Li que ha podido apreciarse en otros documentales de Russell-, cierto es que un proyecto de estas características tenía mucho sentido en el momento de su estreno por diferentes razones, pues por un lado coincide con el boom del cine HK de finales del siglo XX, y por otro habría que recordar que por aquellas fechas internet no funcionaba como hoy la conocemos, así que tener acceso a determinado material audiovisual era complicado, y encontrarse con una recopilación de los momentos estrella de las figuras más importantes del mercado asiático era un regalo para el aficionado al género wuxia y a las películas encuadradas en el movimiento del heroic bloodsheed.

Aunque tampoco sería justo ver la cinta como un mero compendio de imágenes y declaraciones inocuas. Ni mucho menos. A lo largo de metraje podemos deleitarnos con atractivas escenas realizadas “detrás de las cámaras” pertenecientes a producciones de Wong Jing o el citado John Woo; de igual modo también son atrayentes las declaraciones de invitados como Ti Lung, que da una charla sobre cine taiwanés, o el productor Menahem Golan, contestando a un cuestionario sobre su etapa en el cine-ninja. Con una estructura más cercana al reportaje que al documental propiamente dicho, “Hong Kong Cinema” es, a fin de cuentas, un encantador largometraje con el que el aficionado se lo pasará en grande, al mismo tiempo que un excelente primer acercamiento a una cinematografía tan atractiva como es la hongkonesa.

Nota 6/10