Magia negra, fantasmas y artes
marciales son los principales ingredientes de esta entretenida cinta
protagonizada por Carter Wong, aquí encarnando a un joven viajero en
cuyo camino se topan los más extraños personajes, entre ellos una
zorra con más de cien años y cuerpo de mujer, luchadores capaces de
transformarse en serpiente, o el espíritu de una señora que fue
violada y asesinada en el pasado. Todo muy alocado, con una trama que
no se puede seguir con facilidad dada la gran cantidad de personajes
que entran y salen de la pantalla, así como por el inusual tono
fantástico de la propuesta, lejos de las habituales tramas de
venganzas y monjes Shaolin. No obstante se trata de una producción
interesante plagada de buenos momentos, como aquel combate entre
serpientes o la presencia del espectro de cabellos largos y oscuros,
tan común en Asia, y que hoy en día sigue funcionando en películas
japonesas, como la reciente “Sadako vs Kayako” (2016). Por su
parte, Carter Wong se encontraba en plena forma a la hora de rodar el
filme, y le vemos ejecutando varias coreografías a lo largo de todo
el metraje, un aliciente más para su visionado. A su manera, un
clásico en cierto modo reivindicable, conocedora además de una
engañosa distribución en vídeo en España, pues su carátula
confeccionada por la empresa Impacto Video prometía persecuciones en
coche y armas de fuego. Por supuesto, nada de eso se encuentra en el
metraje...
Puntuación: 6/10
martes, 27 de junio de 2017
jueves, 22 de junio de 2017
HOUSE OF FURY (Jing mo gaa ting, 2005)
Comedia de acción fabricada para el
disfrute en familia, “House of fury” fue uno de los largometrajes
que Stephen Fung dirigió bajo el sello de su poderoso padrino,
Jackie Chan. Contando con Yuen Woo Ping como coreógrafo de las
escenas de lucha y un reparto de lujo con nombres como los de Anthony
Wong o Daniel Wu, Fung se marca un “Spy Kids” a la oriental con
Wong dando vida a un ex-agente secreto retirado que es secuestrado
por un villano enfurecido. Por supuesto, serán sus hijos los
encargados de rescatarle, adolescentes que nunca antes se habían
visto envueltos en una aventura similar.
La premisa es buena y las intenciones
nobles, pero la película no pasa de ser un inocente filme para el
mercado infantil-juvenil. Dudo que se convierta en un clásico del
género, pero gracias a las secuencias de acción y sobre todo a la
presencia del genial Anthony Wong, la cinta es perfectamente
disfrutable y, por supuesto, preferible a otros productos similares,
como la mentada saga de Robert Rodriguez.
Puntuación: 5/10
lunes, 19 de junio de 2017
LOS INMORTALES: JUEGO FINAL (Highlander: Endgame, 2000)
“Los inmortales”, aquella saga de
aventuras y ciencia-ficción que aterrizó en nuestras pantallas a
mediados de los años ochenta, caló lo suficiente como para que
conociera hasta cinco entregas y diversas series de televisión. La
historia ya se sabe: una raza de seres inmortales que navegan por
nuestro mundo a través de los años que únicamente conocen la
muerte si su cabeza es cercenada. Con dos protagonistas claros en la
franquicia -Christopher Lambert primero, Adrian Paul después-, las
virtudes de estas fábulas llenas de acción y romance no son pocas:
desde los soundtracks plagados de temas de Loreena McKenitt o Queen,
hasta los excelentes actores que en un momento u otro intervinieron
en las aventuras: Sean Connery, Virgina Madsen, Michael Ironside,
Mako o Mario Van Peebles, por destacar a unos pocos.
Ahora nos detendremos en la cuarta
parte de las hazañas cinematográficas, datada del año 2000 y que
llevó por título “Los inmortales: juego final”. Concebida en
realidad para conectar definitivamente la principal serie catódica
con los acontecimientos de la gran pantalla, vemos como claramente
Lambert, estrella de las tres primeros largometrajes, le pasa el
testigo a Adrien Paul, quien había triunfado protagonizando más de
cien episodios televisivos. De modo que el argumento es poco novedoso
para los que conocen bien la saga: Connor (Lambert), cansado de su
inmortalidad y ver que aquellos a los que ama van falleciendo se
refugia en un antiguo monasterio, pero su tranquilidad se derrumba
cuando aparece Jacob (Bruce Payne), un nuevo villano deseoso de
convertirse en el último inmortal y así aplicar la celebre frase de
“sólo puede quedar uno”. De este modo, Connor y su amigo Duncan
(Paul) deberán luchar juntos para acabar con el enemigo y con su
ejercito de inmortales.
Con aspecto casi de episodio alargado,
esta cuarta entrega no conoció el aplauso del público ni de la
crítica, convirtiéndose en uno de los peores pasajes de una saga.
Empero, la película contó con el concurso de una estrella muy
querida por los aficionados a las artes marciales, nada menos que
Donnie Yen, que con este filme debutaba en Hollywood e iniciaba una
carrera internacional que, por suerte, continua hoy en día. Yen
interpreta a uno de los rivales principales, un inmortal de
nacionalidad oriental experto en el arte de la lucha cuerpo a cuerpo
y en el manejo de la espada, habilidades que demuestra en la gran
mayoría de sus escenas, pasando a ser, claro, lo mejor de la
propuesta. Dicho de otro modo, cada vez que Yen entra en el metraje,
el interés aumenta y da algo más de sentido al visionado de la
cinta. Por desgracia, más allá de eso el largometraje flojea en
varios sentidos (ritmo, interés argumental... ) y su fama de
“producto fallido” no debe sorprender en demasía. Existe un
montaje alternativo con diferentes escenas adicionales que por lo
visto es superior al original. No lo he comprobado, pero francamente,
dudo que aporte demasiado a este trabajo en verdad poco relevante.
Puntuación: 5/10
jueves, 15 de junio de 2017
GEN X COPS (Tejing xinrenlei, 1999)
Cuando a finales de los años noventa
Jackie Chan se encontraba en un momento de intensa popularidad -“Duro
de matar” se había convertido en un súper éxito y Estados Unidos
volvía a llamarle para participar en películas y programas de
televisión-, el actor comenzó a producir una serie de títulos que,
bajo su sello, buscaban colocación en los diferentes mercados
internacionales. Cierto es que Chan llevaba años produciendo
películas, pero se notó cierta intención en estos filmes de querer
explotar su nombre al máximo, algo lógico, por supuesto. Uno de los
más pretenciosos y que más ruido hizo fue “Gen X Cops”,
policiaco con sabor adolescente en la linea de la serie “21Jump
Street”. Aquí los protagonistas son un grupo de conflictivos
muchachos, que aún siendo agentes de la ley son conocidos en su
gremio por sus inadecuados modales y formas. Reclutados por el típico
Inspector (interpretado por un genial Eric Tsang), formaran un nuevo
escuadrón y dedicarán su tiempo a resolver los casos más complejos
de la ciudad. Concebida en parte como trampolín para lanzar a nuevas
estrellas del cine asiático (Nicholas Tse, Stephen Fung...), la
cinta posee no pocas virtudes en cuanto al tratamiento estético, y
sin duda funciona a la hora de conectar con el público imberbe,
quedando todo en un digno entretenimiento que, sin ser especialmente
destacable, al menos cumple su misión de distraer al espectador a lo
largo del metraje. Pocas secuencias de lucha, eso sí, pues es
evidente que los responsables decidieron poner más atención en las explosiones y situaciones de riesgo.
Bey Logan ejerce un papel secundario
como jefe de un equipo especial de la policía, mientras que el
propio Jackie Chan realiza un breve cameo al final de la cinta
interpretando a un pescador que ayuda a los protagonistas después de
una explosión y que, a modo de guiño a los fans, les sentencia una
frase tipo “cuando era más joven os hubiera pegado una paliza a
los tres”. Dirige la función Benny Chan, cineasta muy ligado a la
carrera de Jackie Chan, (suyas son películas como “Who Am I?” o
“New Police Story”) y que también llevó a cabo la secuela “Gen
Y Cops”, estrenada un año después de la original.
Puntuación: 5/10
lunes, 12 de junio de 2017
RUEGA POR TU MUERTE (Pray for Death, 1985)
Una de las más logradas aventuras
audiovisuales protagonizadas por Sho Kosugi fue este “Ruega por tu
muerte” en el que nuestro héroe da vida a Akira Saito, un ninja
retirado y reconvertido en un honorable padre de familia -los
infantes están interpretados por los hijos reales de Kosugi- que
tras un incidente con unos gángsteres se verá obligado a volver a
la acción para defender a sus parientes. En efecto, nada nuevo en lo
que se refiere a las tramas de luchadores y venganzas, pero cierto es
que el filme es rápido y eficaz, con coreografías correctas y sin
demasiadas estridencias -a excepción quizás de algunos pasajes con
los niños, en especial esa bicicleta armada a prueba de malhechores-
y con un Kosugi perfecto en su rol. Por lo demás, las típicas
estupideces del cine de acción (dos coches chocan y explotan si
explicación alguna), papel de capo mafioso para Michael Constantine
(actor que tiempo después realizó una inolvidable interpretación
en “Stephen King´s Thinner”) y final que recuerda, quizás
demasiado, al desenlace en la sala de espejos de “Operación
Dragón”. Dirige, por cierto, el ya fallecido Gordon Hessler,
responsable del clásico de Harryhausen “El viaje fantástico de
Sinbad” y habitual en la filmografía de Kosugi desde bien entrados
los años ochenta. A modo de advertencia, avisar que existen varias
versiones de la película, pues algunas escenas de violencia y sexo
no pasaron siempre la censura.
Por último, mencionar una anécdota
divertida: aprovechando que el personaje de Kosugi se llamaba Akira,
la distribuidora española “La Rosa Negra de Arcadia”
comercializó la cinta en VHS bajo el título de “Akira vengador”.
La cosa no tendría importancia si no fuera porque el filme se nos
vendía como si se tratase de una adaptación en imagen real del
clásico de Katsuhiro Otomo. Nada más lejos de la realidad,
claro, pero atención a la tipografía empleada en la portada,
idéntica a la de la obra de Otomo, así como a la explosión que
aparece en segundo plano, inexistente en todo el metraje, por
supuesto. Tremendo.
Puntuación:





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