jueves, 13 de julio de 2017

EL CONFIDENTE (Leng xue hong fan, 1982)


Débil policiaco hongkonés realizado poco antes de que el género se renovase gracias a propuestas como “A better tomorrow” (1986) o “City on fire” (1987). Dirigida por Kei Law -quien en años anteriores atinó con cintas como “Los maestros tullidos” (1979)-, la película se centra en como un cuerpo de policía lucha contra la mafia en los barrios más peligrosos de la zona. De este modo, prostíbulos, casinos y nights-clubs son las localizaciones habituales a lo largo del metraje en una cinta que combina de manera aleatoria la acción marcial (peleas de kung fu en masa) con la pirotecnia más desenfrenada. Y aunque la propuesta parezca atractiva, lo cierto es que “El confidente” se sitúa bastante lejos de lo que podemos calificar como un buen filme: los personajes aparecen desdibujados y sin apenas carisma (como decíamos, faltaban unos años para que John Woo y Ringo Lam implantaran su estilo en las carteleras); la narración avanza de manera desacertada, aburriendo en más de una ocasión; y, sobre todo, el caos se apodera de la trama a la menor ocasión, pues en lugar de apostar por unas secuencias de acción ordenadas se da paso a un festival anárquico en el que el espectador acaba más confundido que los propios intérpretes.

Luego podemos justificar el visionado de “El confidente” como un interesante ejercicio de estudio para ver que se cocía en la industria a principios de los años ochenta, así como para descubrir uno de los primeros papeles del hoy célebre Simon Yam, aquí dando vida al agente protagonista decidido a implantar la ley y el orden en su país. Y es que, aunque el producto sea menor, siempre es un placer ver a Yam en la pantalla, pues no cabe duda de que es uno de los mayores valores aportados por la cinematografía asiática.

Por último, y como viene siendo habitual, adjunto la imagen del VHS que se comercializó en España en su momento. De la mano de la empresa Video Distribuciones Exclusivas nos llegaba esta engañosa caratula en la que vemos a un samurai y a un karateka en su pleno apogeo, invitando a creer que nos encontramos ante un filme 100% de artes marciales -confundiendo, más aún, al incluir el filme en la “Serie Karate” creada por la distribuidora-. Y es que como hemos dicho en la película hay peleas, sí, pero no se trata ni de un filme de época ni mucho menos de karatekas. Pero es que el error va más allá, ya que ni tan solo aparece la actriz japonesa Eiko Matsuda, destacada en la imagen como si se tratara de una super-estrella. Podemos sospechar que en algún momento existió un traspapeleo entre cintas y que por ahí existe alguna película nipona con el rostro de Simon Yam en la portada. Pero a saber...

Puntuación:
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